Asturias acumula varios episodios de violencia homófoba en los últimos meses. El más reciente, ocurrido en las fiestas de San Mateo de Oviedo, ha derivado en una manifestación multitudinaria y una fuerte polémica política.
En mayo, un ovetense de 39 años sufrió una brutal agresión de madrugada cerca de la plaza de Foncalada. Un grupo de jóvenes le insultó y golpeó cuando volvía a casa.
Recibió un puñetazo que lo dejó inconsciente en plena calle. No recuerda los rostros de sus agresores; solo que despertó gracias a la ayuda de un trabajador de un supermercado cercano.
Tuvieron que darle puntos por una herida en la ceja y se sometió a pruebas médicas por los fuertes dolores de cabeza posteriores. La investigación sigue abierta sin detenidos.
La madrugada del viernes 11 de septiembre, dos militantes de la Asamblea Moza de Asturies (AMA Asturies), Rubén y Jorge, sufrieron una agresión homófoba. Un grupo de jóvenes intentó arrancar la bandera arcoíris de la caseta en la que colaboraban durante las fiestas patronales.
Al enfrentarse a ellos, los agresores lanzaron insultos y consignas de corte fascista antes de golpearles. Ambos tuvieron que ser atendidos en el Hospital Universitario Central de Asturias, aunque no sufrieron heridas graves.
La agresión provocó una respuesta masiva: miles de personas se concentraron en Oviedo para condenar el ataque, entre banderas arcoíris y pancartas contra el fascismo.
El alcalde, Alfredo Canteli, generó una fuerte controversia al pronunciarse sobre el caso. Pidió escuchar «las dos versiones» y defendió a los presuntos agresores, de quienes dijo que «no cree que sean tan mala gente».
Canteli llegó a calificar la agresión de «anécdota» y cuestionó a una de las víctimas, el exconcejal Rubén Roscón, al recordar que «ya tuvo algún problema».
Las declaraciones provocaron el rechazo inmediato de AMA Asturies, que respondió que «solo hay dos opciones: estar con los agredidos o estar con los agresores».
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, calificó el ataque como delito de odio durante una visita a Asturias. Instó al alcalde a identificar a los jóvenes que aseguraba conocer, para ponerlos a disposición de la justicia.
La delegada del Gobierno confirmó que la Policía trabaja para localizar y detener a los responsables.
Rubén y Jorge, por su parte, defendieron después su compromiso con una sociedad «más justa, más igualitaria y más democrática».