La diferencia entre los humanos y los animales en manada es que los animales nunca permiten que un estúpido lidere la manada. Los animales huelen la debilidad, por eso jamás siguen a un inútil.
Un lobo jamás entrega la manada al más idiota del monte, pero el ser humano si, el hombre aplaude al incompetente, obedece al cobarde y convierte al estúpido en líder…. Y después se pregunta: ¿Por qué su mundo se pudre?
Según la Wikipedia, panem et circenses es una locución latina de carácter peyorativo, de uso actual, que describe la práctica de un gobierno que, para mantener tranquila a la población u ocultar hechos controvertidos, provee a las masas de alimento y entretenimiento de baja calidad y con criterios asistenciales.
Parece ser que los políticos romanos diseñaron un plan en el año 140 a.C., esto es hace 2166 años, para ganarse el voto de la plebe basado en el clientelismo: al regalar comida barata y entretenimiento se lograba una alienación del pueblo que lo despojaba de su espíritu crítico mientras a la vez se sentía satisfecho por esa generosidad de los gobernantes. Esta estrategia demostró ser una forma muy efectiva de acceder al poder.
No obstante, los tiempos cambian. Los métodos para acceder al poder se perfeccionan con los nuevos tiempos y los cambios. Después del “pan y circo” vino la religión o las religiones monoteístas y sus amenazas con el fuego eterno, en el infierno y en la tierra.
Los gobiernos se basaban en la religión para tener al pueblo subyugado. Al pueblo y a todo aquel que les hiciera un poco de sombra. Y me da igual de qué religión hablemos. Todas son los mismo, un instrumento para controlar al pueblo.
Con la llegada de la democracia moderna, el voto universal, etc., todo aquel que quisiera acceder al poder y mantenerse en él debía amoldarse a ese juego democrático de nueva factura.
Y en ese juego, destacó una figura: Joseph Goebbels. ¡Sí! Un experto en publicidad y propaganda que puso todo su saber al servicio del nacionalsocialismo alemán en la época de entreguerras.
Joseph Goebbels definió los principios de la propaganda y entre otros configuró el principio de “silenciación” por el cual hay que acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines. O el principio de exageración y desfiguración, por el cual hay que convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea en una amenaza grave.
De esta manera nos encontramos con gobiernos, como el que tenemos ahora mismo en España que silencian cualquier noticia que no les interesa mucho, como la corrupción de partido, la de los amiguetes y familiares, la falta total y absoluta de políticas, ya no sociales, sino de ningún tipo, ya que prometen y prometen, pero no terminan de actuar, y después le echan la culpa a la oposición.
Ejemplos tenemos muchos, como los damnificados del volcán de La Palma, los del terremoto de Lorca, la dana de Valencia, el accidente de tren de Adamuz, etc., etc. ¡“hemos liberado nosecuantos millones”! pero los millones no llegan, se quedan por el camino. O se los gastan en putas, viajes o comilonas.
De eso no se habla. Se habla de una anécdota, como es el desahucio y posterior fallecimiento de Maricarmen. Parece que es el único desahucio que ha habido, que hay y que habrá en España. Pero ha sido en Madrid. Feudo del PP y de la archienemiga Ayuso. Grano en el culo de los sociatas.
Cuando se desahucia a alguien en el feudo socialista o de algunos de los socios del gobierno, no salta a la prensa, se silencia siguiendo los patrones de Joseph Goebbels, siguiendo las pautas de los nazis.
También se silencia que Maricarmen tenía un contrato de alquiler de la época de Franco, figura maldita donde las haya, de la cual no se puede hablar. No se puede hablar porque no interesa saber que Franco hizo por los españoles, por la vivienda y por las políticas sociales mucho más que los socialistas, los podemitas y todos los perroflautas que están acampados en las ciudades españolas gritando consignas que con Franco ya estaban cumplidas.
Ahora, Pedro Sánchez se ha erigido como garante y salvador del derecho a tener una vivienda digna en España. Ha promulgado dos decretos de mierda que lo único que van a conseguir es que la oferta de pisos en alquiler en España desaparezca del todo y que esos perroflautas que le vitorean y aplauden se vayan de nuevo a casa de sus padres.
Entre las notas que sacan nuestros adolescentes en los colegios e institutos, las horas que meten en redes sociales y pegados a la pantallita del móvil, creo que no me voy a poder jubilar en la vida, porque mi pensión de jubilación depende de los que están acampados en Sol, en Valencia, en Barcelona y demás ciudades, estoy seguro que no habrá hucha de las pensiones ni dinero para otra cosa que no sea ayudas sociales a los niñatos que “no han pedido nacer” y que no entienden “porqué tienen que pagar por una vivienda o por comida en el supermercado”.
Con gente así, que lo de trabajar no va con ellos, tenemos un problema grave en un futuro muy próximo.
Alfonso Pazos Fernández