En su nuevo libro Enemigos íntimos. Cómo entender la derechización de España, Pablo Iglesias ofrece un retrato demoledor de varios de sus antiguos aliados políticos, especialmente de Yolanda Díaz, a quien dedica un capítulo entero titulado Yolanda en la corte del rey Felipe. En él, Iglesias expresa la profundidad de su decepción con quien fuera su amiga y sucesora política: “Yo a Yolanda la quería mucho. Era una amiga personal”. Sin embargo, asegura que con el tiempo, Díaz “se enamoró de la fama” y terminó por anteponer su ambición personal a la lealtad y al proyecto colectivo que compartían.
Iglesias explica que eligió a Yolanda Díaz como su sucesora porque era “la figura ideal” en un momento en que Podemos sufría una intensa “persecución y desgaste”, aunque reconoce que la opción natural era Irene Montero. “Si hubiéramos propuesto a Irene, el machismo feroz lo habría hecho inviable”, sostiene. Consideraba que, pese a las diferencias de estilo, Díaz mantendría la lealtad con quienes habían depositado su confianza en ella. “La elegimos para que nos cuidara, pero ella optó por tomar otro camino”, escribe.
El punto de inflexión, según Iglesias, se produjo en noviembre de 2021 con el acto Nuevas Políticas en València, donde Yolanda Díaz convocó a otras dirigentes como Ada Colau o Mónica García, pero dejó fuera de manera deliberada a Ione Belarra e Irene Montero. “Fue el acto fundacional de Sumar, aunque se negara entonces”, afirma. Iglesias lo interpretó como un gesto de ruptura. “Si no hubiera sido tan evidente su voluntad de destrucción en Podemos, quizá habría tenido la capacidad de reconfigurar el espacio desde la unidad”, reflexiona.
Iglesias recuerda que, tras aquel acto, envió un mensaje a Díaz preguntándole por qué no había invitado a sus compañeras. La respuesta, según él, fue negarlo todo: “Me dijo que no sabía nada, que no era responsable del acto. En ese momento entendí que se empezaba a normalizar mentir como estrategia”. Añade que a partir de ahí “todo se volvió exageradamente fingido”, incluso en lo personal, y lamenta que ni siquiera saliera públicamente en defensa de Mónica Oltra cuando dimitió por la denuncia contra su exmarido. “Ya era ministra de Trabajo y todo era cálculo”, añade con amargura.
Además, acusa a Díaz de ofrecer una embajada a Irene Montero como “salida política” y lo califica de “chantaje”. En su opinión, Sumar nació sin democracia interna y con formas “autoritarias”, dirigidas a construir una izquierda subordinada al PSOE. “Yolanda construyó Sumar como un proyecto donde los partidos tenían que estar subordinados, sin órganos democráticos ni deliberación”, denuncia. Asegura también que el fracaso electoral de Sumar evidencia el error estratégico de ese planteamiento: “La izquierda necesita orgullo y conflicto, no sonrisas vacías”.
Iglesias compara su evolución política con la de Íñigo Errejón: “No es muy diferente de lo que le pasó a Errejón, solo que él lo explotó en una dirección terrible”. Incluso recuerda haberle dicho a Díaz en su momento: “Nos están utilizando como una construcción mediática para destruir a Podemos”, pero, según él, “ella no quiso escucharme”.
Sobre el futuro político de Yolanda Díaz, Iglesias opina que probablemente no repetirá como diputada, pero cree que su papel ya es “histórico”. “Sería una salida digna y decente que presidiera una fundación”, sugiere, aunque también contempla que aspire a un cargo internacional. “No la imagino otra vez como diputada rasa… pero qué sabe nadie”, ironiza.
Más allá de Díaz, el exlíder de Podemos también dedica palabras muy duras a Manuela Carmena, a quien califica de “persona conservadora” y cuya gestión como alcaldesa tilda de “vacía y superficial”. En su opinión, Carmena anticipó el estilo del “yolandismo”, marcado por una política sin profundidad ni ruptura. Sobre Pedro Sánchez, Iglesias asegura que “nunca ha sido de izquierdas”, aunque se vio obligado a adoptar algunas posiciones progresistas por la influencia de Podemos. Finalmente, acusa al Rey Felipe VI de no ser neutral: “Su compromiso político es con la supervivencia de la monarquía si manda la derecha”.
Con este libro, Pablo Iglesias no solo analiza el desplazamiento del eje político español hacia la derecha, sino que también realiza un ajuste de cuentas íntimo y contundente con quienes, en su opinión, traicionaron el proyecto transformador que representó Podemos.