Hasta de lo bueno uno se cansa. De ahí que pudiera resultar empalagoso ocho años más de gobierno progresista y escasamente pedagógico porque, alguna vez vendrán los malos de derechas y no tendremos los músculos del alma entrenados para su barbarie. Preferible es la alternancia, aunque nos cueste. Insisto en que no sería provechoso para nadie tanto Paraíso.
Con ocho años más de progresismo daría tiempo a que en los Altos Tribunales de Justicia brillaran con luz propia los nuestros. El juez que gravita sobre los inventos de cohecho y malversación de la señora del Presidente, se habrá jubilado. Y otros que, como él, interrumpen nuestros avances democráticos.
Con ocho años más al frente, Cataluña será una nación sola, que no aislada, donde se siga hablando el español, como hace quinientos años. Y a las Vascongadas se les dará más cupo, para copichuelas, que por algo tienen un PH distinto al bañarse en la exquisita playa de la Concha.
De todas formas, no creo que sea bueno tanto bueno seguido. Podríamos empacharnos.
Pedro Villarejo