Noelia, una de las pocas bomberas que luchó contra los incendios en Galicia: “Hay que valorar la capacidad y la entrega, no el género”

31 de agosto de 2025
2 minutos de lectura
Extinción del fuego en la carretera de acceso a la población de Cualedro en Ourense. | Fuente: EP

La gallega asegura que han sido días de mucha tensión y que uno de los momentos más duros era ver la angustia de los vecinos

Noelia García Ordóñez, una de las pocas mujeres que integran los equipos de extinción en Galicia, defiende que el trabajo de bombero “no entiende de diferencias” y que lo importante es “la capacidad y la entrega, no el género”. La bombera gallega participó en los operativos que combatieron los graves incendios de este mes en la provincia de Ourense.

García celebra que cada vez más mujeres se incorporen a estas labores, aunque reconoce que “aún no somos tantas mujeres como deberíamos” y expresa su deseo de que “se vea con más normalidad y sirva de ejemplo para que otras se animen”.

Tras más de dos semanas de trabajo intenso, la bombera destaca la satisfacción de ver Galicia libre de focos activos, después de 15 días de “cansancio mezclado con orgullo”, en los que estuvieron “al pie del cañón en situaciones de mucho riesgo”.

Gran tensión

Sobre esos días de lucha, recuerda que fueron jornadas de gran tensión. “Han sido días de mucha tensión, porque tenemos que estar alerta en todo momento, por el riesgo constante al que estamos sometidas”, explica. A pesar de ello, asegura que el esfuerzo mereció la pena porque ayudó a “proteger los montes, la fauna y la flora que habita en ellos”.

Con una visión optimista, García insiste en que cada avance supone un logro. “Intentamos ver siempre el lado positivo de las cosas, siempre con la mentalidad de que cada incendio extinguido es un incendio menos”, señala. Al mismo tiempo, admite que el trabajo exige una mezcla de “preocupación y adrenalina” y que la prioridad siempre debe ser la seguridad del equipo.

Una topografía «dificultosa»

La topografía gallega complicó las labores de extinción. “Lo peor de todo es la topografía que se encontraba con poca humedad, o ninguna a veces”, lamenta, subrayando que la movilización de motobombas se hacía difícil debido a la simultaneidad de varios focos. Esa sensación de impotencia se multiplicaba cuando los medios parecían insuficientes para abarcar todos los incendios.

Otro de los momentos más duros, recuerda, fue la angustia de los vecinos. “Cuando ha habido viviendas cerca a veces piensas en que los vecinos pueden perderlo todo, tanto su casa como el trabajo de tantos años”, comenta. Sin embargo, destaca que “ver su cara de agradecimiento” y su colaboración refuerza la motivación de todo el equipo.

Finalmente, García advierte de la importancia de la prevención para evitar nuevas catástrofes. “Debemos ser conscientes de la importancia de la prevención para que no se vuelva a repetir lo que ha sucedido”, concluye, convencida de que la lucha contra los incendios va más allá del momento de apagar las llamas.

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