Cindy Crawford y Rande Gerber lloran la muerte de su hijo Presley, fallecido este domingo en Los Ángeles a los 27 años. La confirmación llegó anoche a través de People y TMZ.
Los registros del médico forense del condado de Los Ángeles sitúan la muerte del joven dentro de un centro de rehabilitación. Las causas exactas siguen sin esclarecerse: la autopsia continúa en marcha y el expediente permanece abierto.
Por el momento, el entorno de los Gerber-Crawford ha optado por el silencio. Un portavoz trasladó a TMZ una petición breve: «La familia pide privacidad durante este periodo tan difícil y doloroso».
Ese silencio contrasta con la exposición que el propio Presley Gerber había buscado en los últimos meses. En su cuenta de Instagram, hablaba cada semana con sus seguidores sobre los avances y los tropiezos de su tratamiento.
Presley Gerber y su hermana pequeña, Kaia, crecieron bajo el foco mediático que rodeaba a sus padres: ella, un icono de la moda de los noventa; él, empresario detrás de marcas de tequila y cerveza junto a George Clooney. Con el tiempo, Kaia terminaría eclipsando a su hermano como rostro de campañas, series y películas, mientras Presley construía una carrera más discreta en las pasarelas.
Debutó en el mundo de la moda casi antes de cumplir la mayoría de edad. IMG Models lo fichó con solo 15 años, y desde entonces trabajó para Calvin Klein, Celine, Moschino y Dolce & Gabbana. Compartió portadas y editoriales con su hermana, entre ellos uno en Vogue París, y participó junto a toda la familia en campañas para Omega y, más recientemente, para la marca Vuori Clothing.
La parte más comentada de la vida de Presley, sin embargo, tuvo poco que ver con las pasarelas. Ya en 2019 fue arrestado por conducir borracho, sin tener aún edad legal para beber alcohol en su país; la sentencia incluyó libertad vigilada, trabajos comunitarios y un primer paso por rehabilitación. Un año después se tatuó la palabra «misunderstood» en la mejilla, un gesto que definió como fiel reflejo de cómo se había sentido siempre.
Ese malestar se transformó, con el tiempo, en un proyecto de divulgación llamado Mental Health Mondays. Allí, ante casi 140.000 seguidores, detalló el pasado diciembre su miedo a la propia medicación y su paso por 15 psiquiatras distintos, cada uno con criterios diferentes. Llegó a enumerar los fármacos que tomaba a diario —buprenorfina, valium y xanax, entre otros— y pidió, textualmente, menos libertad y más orientación por parte de sus médicos.
Insistió también en la importancia de vigilar el entorno, incluso alejándose de personas queridas, y en dejar el alcohol y hacer ejercicio como parte de su recuperación. A quienes atravesaran algo similar, les dejó un mensaje: no estaban solos.
Kaia Gerber ya había adelantado semanas atrás, en una entrevista con Vogue, que su hermano arrastraba «una década» de problemas con las drogas. Explicó que episodios así terminan salpicando a toda la familia, y valoró como algo positivo que Presley decidiera hablar de ello sin tapujos, al contrario que sus padres, siempre mucho más reservados. Para ella, ocultar un problema solo logra que quien lo sufre acabe sintiéndose culpable