Las nuevas condiciones sociopolíticas nos están condicionando de tal manera que, de seguir así, estaremos convencidos de que morir es lo de menos, lo que importa es quién nos mata: o Trump o Putin. Los dos personajes han demostrado no querer a nadie sino a ellos mismos bien arropados con petróleo, divisas, sometimiento y poderío. Los dos son igual de peligrosos con la diferencia de que a uno se le ve venir y el otro es serpiente que envenena a los opositores y camina silencioso como pantera al acecho.
Trump lo empieza todo con intención de mejorar la calidad de vida de los pueblos, pero una vez que consigue pozos de hidrocarburos, se olvida de lo demás y deja las cosas como estaban. Véanse los disimulados desplantes en Venezuela, Gaza, Ucrania… quedan “por defender” cubanos e iraníes.
Putin es de los que muerden con la boca cerrada. Lo quiere todo, pero sin que se note demasiado. Usa los riquísimos palacios de los zares y condena a los ucranianos a la extrema violencia del frío.
Los dos nos prometen un cielo endemoniado.