La frase, envuelta en ovillo de refrán, de “entre dos males, el menor”, tiene su raíz en Aristóteles y luego fue acogida masivamente por el sentido común.
La encrucijada actual del panorama político sobrecoge a quienes tenemos que decidir pensando en el bien común de todos. Ningún partido político, o institución nacida para mejorar las sociedades, es químicamente puro: el ser humano mancha cualquier cosa que toca. Pero hay manchas que pueden corregirse y otras indelebles. Hay que elegir a las que admiten detergente.
El Presidente Felipe González, a quien nunca voté, representó dignamente a España con más luces que sombras. Ahora señala que, de presentarse nuevamente a las elecciones el Presidente que está, votará en blanco… Lamento discrepar de semejante consuelo porque votar en blanco es como votar la nada por sentir que todo es contrario. Enfrente de la nada siempre hay algo que puede representar la esperanza. Votar en blanco es echar a la corriente del río, para que se ahoguen, las necesarias ilusiones.