En medio de días grises y de lluvia, la sonrisa de E.T. destaca como una pequeña victoria. Esta madre de origen africano lleva más de dos décadas en España y su historia está marcada por golpes duros: violencia de género, desempleo, un desahucio y la sensación constante de estar sola frente a todo. Hubo momentos en los que se sintió “muy desbordada”, pero nunca dejó de pensar en sus tres hijas como el motivo para seguir adelante.
El punto de inflexión llegó en 2019, cuando entró en contacto con YMCA a través del programa CaixaProinfancia, impulsado por la Fundación la Caixa, que acompaña a menores en situación de vulnerabilidad y ofrece apoyo integral a sus familias. “No me veía capaz de enfrentar nada. Tenía miedo a todo”, recuerda. Pedir ayuda fue el primer paso.
Desde entonces, el acompañamiento social y emocional ha sido clave. Con el apoyo de una trabajadora social, comenzó a ordenar su vida, detectar sus necesidades más urgentes y recuperar la confianza. “Venía llorando muchas veces, pero aquí sentí que alguien me tendía la mano”, explica.
El programa parte de un diagnóstico familiar y actúa en distintos frentes: vivienda, empleo, educación o bienestar emocional. Mientras los menores reciben refuerzo escolar, ocio educativo y planes individualizados, las familias trabajan habilidades personales y laborales para ganar autonomía.
En el caso de E.T., el cambio también se notó en casa. Su hija mayor, que había bajado el rendimiento académico tras vivir situaciones de violencia, volvió a ilusionarse con los estudios. Ahora quiere ir a la universidad. “Eso es lo que más feliz me hace”, cuenta.
Ella, por su parte, prepara oposiciones y se siente “empoderada y fuerte”. “Me enseñaron desde hacer un currículum hasta cómo gestionar mis emociones. Hoy confío en mí misma”, afirma.
CaixaProinfancia funciona desde 2007 en coordinación con entidades sociales y servicios públicos. Solo en la Comunidad de Madrid atiende a miles de niños y adolescentes con refuerzo educativo, apoyo psicosocial y acompañamiento familiar. Según sus datos, la mayoría logra terminar la ESO y el abandono escolar se reduce de forma notable.
Para E.T., más allá de las cifras, el valor es otro: “A veces solo necesitas que alguien camine contigo un tramo para volver a creer que puedes”.