El escritor Arturo Pérez-Reverte ha decidido aplazar la XI edición del ciclo cultural ‘Letras en Sevilla’, dedicado este año a la Guerra Civil, y ha cargado abiertamente contra lo que considera presiones políticas para boicotear el evento. Las jornadas, previstas inicialmente para comienzos de febrero, se celebrarán finalmente del 5 al 9 de octubre.
Durante una comparecencia en la Fundación Cajasol junto al periodista Jesús Vigorra, el novelista denunció la existencia de “coacciones públicas y privadas” dirigidas a varios participantes y atribuyó esas maniobras a sectores de la “ultraizquierda” y a Podemos. Según explicó, varias llamadas y mensajes habrían provocado la retirada de algunos invitados y alterado el equilibrio del programa.
“Invitaremos a Pablo Iglesias”, anunció además Pérez-Reverte, en referencia al exvicepresidente del Gobierno y antiguo líder de la formación morada, a quien quiere incorporar al cartel como gesto de pluralidad ideológica. El escritor defendió que el foro debe mantener voces diversas y no ceder ante vetos o presiones externas.
El aplazamiento se produce después de que distintos ponentes confirmaran su baja, entre ellos responsables políticos y autores invitados. La organización considera que esas renuncias desdibujaban el planteamiento original del ciclo, centrado en un debate histórico con perfiles académicos, militares, escritores y representantes de distintas sensibilidades.
Especialmente duro se mostró Pérez-Reverte con el escritor David Uclés, quien también abandonó el programa. Aseguró que no avisó con antelación y que su salida ha deteriorado la confianza de la organización, dejando claro que no volverá a ser invitado.
Desde la Fundación Cajasol justifican el cambio de fechas por motivos organizativos y por la necesidad de “rearmar” el cartel con tiempo suficiente. La entidad subraya su compromiso con un debate “plural y equilibrado” y defiende que el traslado al otoño permitirá recomponer el programa sin improvisaciones.
El título del ciclo, ‘La guerra que perdimos‘, se mantendrá sin cambios —“sin interrogantes”, precisó el escritor— y contará con un día más de duración respecto a ediciones anteriores.
Con el aplazamiento, Pérez-Reverte insiste en que no piensa renunciar al proyecto ni suavizar su enfoque. “El diálogo no puede depender de quién presione más fuerte”, vino a resumir, reivindicando que la cultura no debe quedar a merced de vetos políticos.