Más de ocho millones de alumnos españoles retomarán esta semana las clases del curso 2026-2027, aunque las fechas varían según la comunidad autónoma y el nivel educativo. Navarra fue la primera en iniciar el curso, mientras que otras regiones incorporarán al alumnado entre el 7 y el 15 de septiembre. Algunas comunidades, como Andalucía, Aragón, Canarias, Castilla y León, Madrid o Murcia, han optado por una vuelta escalonada en función de las etapas educativas.
El regreso a las aulas estará condicionado también por las altas temperaturas previstas en buena parte del país. La Aemet ha advertido de máximas superiores a los 36 grados en zonas del este, centro y sur peninsular y Baleares, con más de 40 grados en el valle del Guadalquivir. No obstante, se espera un descenso de las temperaturas a partir del miércoles, aunque los valores continuarán siendo superiores a los habituales para estas fechas.
En Ceuta, donde las clases comienzan el 8 de septiembre, familias y docentes afrontan el nuevo curso con incertidumbre debido a la situación migratoria. El Ministerio de Educación ha planteado un refuerzo de la seguridad, con presencia policial en las rutas escolares y en las entradas y salidas de los centros. La ministra Milagros Tolón visitará la ciudad durante el inicio del curso, mientras algunas asociaciones han advertido de posibles episodios de absentismo.
El comienzo del curso también llega acompañado de conflictos laborales y movilizaciones en distintas comunidades. Cataluña afronta una huelga docente el 8 de septiembre, mientras en la Comunidad Valenciana están previstas manifestaciones y en Madrid se mantiene la amenaza de una huelga indefinida en la educación pública a partir de octubre. Los sindicatos reclaman mejoras laborales, salariales y de financiación, mientras que FSIE reclama una financiación «suficiente» para afrontar los problemas del sector.
Por último, las familias afrontan un curso marcado por el coste económico de la educación y las dificultades de acceso al comedor escolar. Educo denuncia que 1,2 millones de menores en riesgo de pobreza o exclusión no reciben ayudas para el comedor. A ello se suma un gasto de entre 505 y 1.849 euros por hijo, según el tipo de centro y la comunidad, mientras Cetelem calcula un desembolso medio de 478 euros, un 12% más que el año anterior.