En una amplia entrevista concedida a MARCA, Luis Rubiales, quien fuera presidente de la Real Federación Española de Fútbol entre 2018 y 2023, ha desvelado los detalles más ocultos sobre cómo se gestó inicialmente la candidatura conjunta para albergar el Mundial de 2030.
Según ha explicado, el diseño original nació durante el Mundial de Rusia de 2018 junto a la federación lusa liderada por Fernando Gomes, momento en el que asumieron que los 55 votos de la UEFA resultaban insuficientes para garantizar la victoria, lo que obligó a integrar a Marruecos desde el principio en una ecuación estratégica indispensable para sumar apoyos internacionales.
«Sin Marruecos, España y Portugal nunca habrían acogido el Mundial; nos faltaban votos, era imposible», matizó el exdirigente deportivo, recordando que aquella alianza inicial sufrió modificaciones temporales cuando la UEFA priorizó candidaturas plenamente continentales frente a proyectos mixtos, para volver a recomponerse años más tarde bajo estrictas condiciones de reparto que garantizaban a España la exclusividad del partido inaugural, una semifinal, varios encuentros de cuartos y la gran final.
Sin embargo, el equilibrio acordado colapsó por completo debido a la intervención directa del presidente del Gobierno y del máximo responsable de la FIFA, alterando sustancialmente el proyecto técnico y deportivo que las federaciones habían negociado pacientemente durante años.
Rubiales señala que la inclusión repentina de Uruguay, Paraguay y Argentina —una opción que siempre se había rechazado en las fases previas por distorsionar el formato— se produjo por un puro afán de protagonismo político por parte del Ejecutivo español, lo que desdibujó el peso estratégico de España y dinamitó los acuerdos previos sobre la inauguración del campeonato.
«Infantino y Pedro Sánchez se reúnen para anunciar que España va a albergar el Mundial junto a Portugal y Marruecos. Y el presidente del Gobierno anuncia la incorporación de Uruguay, Paraguay y Argentina, cuestión que siempre habíamos rechazado. España ya tenía los votos de Europa. Y de África. Y habíamos conseguido que Arabia Saudí se retirara y tener los apoyos de Asia. Pedro Sánchez, con un gran afán de protagonismo, cede a cambio de ponerse la medalla y anunciar que España organizará el Mundial. Y tira por tierra la inauguración en España», lamentó con dureza.
A raíz de su salida de la RFEF y la de su homólogo portugués, el proyecto perdió la defensa institucional original, un vacío de poder que Marruecos supo aprovechar para presionar y ganar mayor cuota de protagonismo ante la debilidad mostrada por el actual Gobierno.
Rubiales subraya que esta situación de incertidumbre se agravó notablemente al no haberse blindado legalmente la ubicación de la final, abriendo la puerta a especulaciones sobre si el partido definitivo podría celebrarse en suelo africano, un escenario que considera una humillación intolerable para el peso futbolístico e histórico de nuestro país en el panorama internacional.
«Conmigo ya fuera de la Federación y con Gomes fuera de la portuguesa, y aprovechando el mensaje de debilidad de España en esta candidatura, Pedro Sánchez se carga el plan inicial por otro totalmente diferente. Y con esa situación, sin ninguno de los dos presidentes europeos en nuestras federaciones, Marruecos empezó a empujar. ¿Por qué? Porque Sánchez anuncia algo totalmente diferente, sin la inauguración en España, pero además sin haber cerrado dónde se celebraría la final. Y esto la gente lo tiene que saber: había un acuerdo para que fuera en el Santiago Bernabéu», desveló con firmeza.
Finalmente, ante las recientes tensiones diplomáticas y políticas derivadas de crisis como la de Ceuta —donde diversos sectores han reclamado replantearse el papel de Marruecos en el evento—, el exmandatario ha lanzado un severo ultimátum sobre los límites que España no debe cruzar jamás.
Para Rubiales, la pérdida del encuentro inaugural ya supuso un daño irreparable propiciado por una nefasta gestión política, por lo que ceder la final del torneo equivaldría a renunciar definitivamente al liderazgo que le corresponde por derecho propio a la selección campeona del mundo y a la mejor industria futbolística del planeta.
«Por supuesto que no debe continuar. España es la locomotora de este proyecto. Futbolísticamente, tiene las mejores competiciones, tiene a la selección que viene de ser campeona del mundo… Con todos los respetos para Portugal, a la que amamos, y por supuesto también con todos los respetos a Marruecos. España ya no va a organizar el partido inaugural por culpa de Pedro Sánchez y de Infantino. Y si no tiene la final, no puede seguir ni un minuto más en la organización de 2030», sentenció de forma rotunda.