Con motivo del Día Mundial de las Zoonosis, la Organización Colegial Veterinaria (OCV) ha recordado que tres de cada cuatro enfermedades infecciosas emergentes en humanos tienen un origen animal. Según la entidad, esta no es una situación aislada, sino una «realidad estructural que se ve agravada por la globalización, la movilidad internacional, el cambio climático, la transformación de ecosistemas y el aumento del contacto entre personas, animales y entorno».
El impacto de estas enfermedades, que pueden transmitirse entre animales y seres humanos, es cada vez más notable en nuestra sociedad. Patologías como la gripe aviar, el virus del Nilo Occidental, la leishmaniosis o la reciente pandemia de covid-19 son recordatorios constantes de que «muchas amenazas sanitarias empiezan en animales o alimentos», subraya la OCV, instando a no bajar la guardia ante estos desafíos globales.
El cambio climático está alterando las dinámicas de transmisión, especialmente en enfermedades transmitidas por vectores como los mosquitos. En este sentido, la organización apunta que «la expansión de distintas especies de mosquitos y su adaptación a nuevos entornos están haciendo que estos riesgos sean cada vez mayores».
A esto se suma la preocupación por enfermedades como la rabia, donde los veterinarios reclaman una vacunación obligatoria y homogénea en todas las comunidades autónomas para mantener la seguridad sanitaria.
Para los expertos, la clave reside en la vigilancia temprana, que debe activarse mucho antes de que se produzca el primer contagio en humanos. El enfoque One Health es fundamental, integrando la sanidad animal, la vigilancia ambiental y la inspección alimentaria en una red de contención eficaz.
Como señalan, «la vigilancia animal, ambiental y entomológica resulta clave para anticiparse a riesgos que afectan tanto a la salud animal como a la salud pública».
Finalmente, la OCV reivindica el papel estratégico de los veterinarios como guardianes de la salud pública. Gonzalo Moreno del Val, presidente de la organización, destaca que «la prevención de las zoonosis empieza mucho antes del primer caso en humanos, y ahí la veterinaria desempeña una labor esencial que muchas veces no se ve».
La entidad reclama mayor inversión y coordinación para lograr una meta clara: evitar que las crisis sanitarias lleguen a producirse.