El aumento de las temperaturas no solo está intensificando las olas de calor, sino también sus consecuencias sobre la salud. Un nuevo informe del Observatorio Salud y Medio Ambiente, elaborado por DKV e ISGlobal, advierte de que por cada grado que sube la temperatura ambiental la mortalidad relacionada con el calor aumenta un 35%, mientras que la incidencia de enfermedades asociadas crece un 18%. En el caso de las personas mayores de 65 años, este último porcentaje se eleva hasta el 25%.
El estudio alerta de que el calor extremo ha dejado de ser un episodio puntual para convertirse en un problema estructural con efectos directos sobre la población y los sistemas sanitarios. Entre los riesgos más preocupantes figuran las enfermedades cardiovasculares, ya que cada grado adicional incrementa un 2,1% la mortalidad por estas patologías, una cifra que puede alcanzar el 17% durante las olas de calor más intensas.
Los expertos también alertan de que las altas temperaturas afectan a la salud mental, favoreciendo un aumento de los casos de ansiedad y depresión, además de incrementar el riesgo de complicaciones durante el embarazo. A ello se suma la expansión de enfermedades transmitidas por mosquitos, cada vez más presentes en Europa debido al cambio climático.
El informe subraya que los colectivos más vulnerables son las personas mayores, los niños, quienes trabajan al aire libre y las personas con enfermedades crónicas. Por ello, los especialistas insisten en la necesidad de reforzar las medidas preventivas antes de la llegada de episodios de calor extremo, adaptar los tratamientos de los pacientes de riesgo y mejorar la concienciación social para evitar que el calor siga cobrándose vidas.