La jornada de huelga convocada por los sindicatos docentes en Cataluña ha tenido este miércoles una imagen clara y contundente: carreteras cortadas y profesorado movilizado. En total, siete vías principales de la red viaria catalana han sido bloqueadas en distintos puntos de Barcelona, Girona y Tarragona como forma de protesta para visibilizar sus reivindicaciones.
Desde primera hora de la mañana, grupos de docentes se concentraron en diferentes tramos estratégicos. La primera afectación se produjo en la Ronda Litoral, a la altura de la salida 22 en la Vila Olímpica, en ambos sentidos. Posteriormente, los cortes se extendieron a la C-32 en Mataró, la C-55 en Manresa, la N-II en Vilamalla, la C-25 y la C-17 en Gurb y la C-37 en Valls. Según el Servei Català de Trànsit, estas acciones provocaron retenciones y obligaron a desviar la circulación en varias zonas.
Más allá del impacto en la movilidad, la protesta tenía un trasfondo claro: reclamar mejoras salariales, la recuperación del poder adquisitivo perdido en los últimos años, el aumento de las plantillas y la reducción de ratios en las aulas. Los sindicatos insisten en que el sistema educativo atraviesa un momento delicado y que el profesorado está asumiendo una carga cada vez mayor sin una compensación acorde.
La movilización, respaldada por diferentes organizaciones sindicales del ámbito educativo, pretendía lanzar un mensaje firme a la administración. Los docentes reclaman no solo una actualización salarial, sino también condiciones que permitan garantizar una educación pública de calidad. Menos alumnos por clase, más recursos humanos y estabilidad laboral son algunas de las demandas centrales.
En Manresa, en el corte de la C-55, se vivieron momentos de tensión cuando, según fuentes sindicales, los Mossos d’Esquadra intervinieron para despejar la vía. Este episodio añadió un componente de conflicto a una jornada ya marcada por la firmeza de las protestas. Aun así, la mayoría de las acciones se desarrollaron en un ambiente reivindicativo y organizado.
Para muchos docentes, salir a la carretera no es una decisión fácil. Implica asumir críticas por las molestias ocasionadas y exponerse a situaciones de confrontación. Sin embargo, quienes participaron sostienen que se trata de una medida necesaria para que sus demandas sean escuchadas. “Sin presión no hay negociación”, comentaban algunos manifestantes.
La huelga vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la inversión en educación y el reconocimiento social del profesorado. En un contexto de cambios constantes en el sistema educativo, el colectivo insiste en que necesita estabilidad y recursos para poder desempeñar su labor con garantías.
Mientras tanto, las negociaciones continúan abiertas. La jornada de este miércoles deja claro que el malestar sigue presente en las aulas y que el conflicto, lejos de apagarse, podría prolongarse si no se alcanzan acuerdos concretos.