«El talento es solo el comienzo; el verdadero mérito radica en la disciplina y en la coherencia con que se ejerce el servicio a los demás.» — Séneca.
He recibido una grata noticia: la designación del doctor Jesús Orlando Hernández Cordero como juez provisorio en el Circuito Judicial Penal con competencia en Delitos de Violencia contra la Mujer del estado Zulia. Este nombramiento constituye un acontecimiento de significativa importancia para quienes creemos en la necesaria renovación del sistema de justicia. Estamos ante un jurista cuya formación académica y trayectoria personal son testimonio de una estirpe de honorabilidad, forjada a pulso con estudio, dedicación y un compromiso inquebrantable con la ética.
Resulta encomiable destacar que, más allá de la rigurosidad técnica que exige su alta responsabilidad, el doctor Hernández Cordero posee una cualidad humana distintiva: su carácter jovial. En la seriedad que implica el despacho judicial, el doctor Hernández Cordero logra mantener una capacidad de relacionamiento fluido y respetuoso con los colegas que litigan, lo cual enriquece el ecosistema forense y garantiza un trato digno en el acceso a la justicia. Es esta combinación de solvencia intelectual y sencillez humana la que define a un verdadero servidor público.
El doctor Hernández Cordero representa esa nueva generación de togados que, con eficiencia, talento, conocimiento y ética en lo que hace, entiende que el poder judicial no es una torre de marfil, sino un espacio donde la sensibilidad social y el diálogo profesional son fundamentales. Su labor en la protección de la mujer zuliana será, sin duda, un baluarte contra la impunidad y un ejemplo de cómo el trabajo arduo y la formación constante rinden frutos. Enhorabuena por esta designación, que celebramos como una apuesta segura por el talento joven, la capacidad probada y la integridad de quien sabe escuchar y decidir con equidad.
«La virtud no consiste en otra cosa que en el recto uso de la razón, un ejercicio que el hombre íntegro practica con la misma naturalidad con la que respira.» — Marco Aurelio.
Doctor Crisanto Gregorio León
Profesor Universitario