Consumir entre dos y tres raciones semanales de pescado, alternando especies azules y blancas y dando prioridad a las de pequeño tamaño, es la recomendación de especialistas en nutrición y sostenibilidad alimentaria. Así lo ha defendido Isabel Cerrillo, profesora de la Universidad Pablo de Olavide y socia fundadora de Alimentta, durante el encuentro El pescado en la dieta mediterránea. La experta destaca que esta elección resulta «más beneficiosa desde el punto de vista nutricional y desde el punto de vista de impacto».
Los especialistas insisten en que las recomendaciones alimentarias deben tener en cuenta también sus consecuencias medioambientales. Joan Moranta, miembro de Alimentta, advierte de que no se pueden promover hábitos saludables para las personas que resulten perjudiciales para el planeta. «No podemos estar dando una serie de recomendaciones que son muy buenas para la salud humana, pero son muy malas para la salud ambiental», ha señalado. Por ello, defienden un consumo responsable que no supere la capacidad de producción sostenible de las flotas pesqueras de cercanía.
Entre las especies más recomendadas destacan la sardina y el boquerón, pescados azules ricos en proteínas y omega-3. Además de sus beneficios nutricionales, los expertos aconsejan diversificar el consumo y reducir la dependencia de las cuatro especies más habituales en España: merluza, salmón, bacalao y atún. También recomiendan limitar los grandes pescados, como el pez espada, el atún rojo o el cazón, debido a la acumulación de metales pesados, especialmente mercurio, que puede suponer un riesgo para embarazadas y menores de 10 años.
Otra de las propuestas es dar mayor protagonismo al pescado y al marisco fresco, de cercanía y de temporada, frente a los productos congelados o procesados. La especialista en sostenibilidad pesquera Alba Aguión también apuesta por incorporar bivalvos de acuicultura, como mejillones y almejas, al considerarlos productos de bajo impacto ambiental que aportan proteínas y minerales. Por el contrario, advierte de que el consumo habitual de gambas y langostinos no siempre responde a criterios de sostenibilidad.
Por último, los expertos recomiendan comprar en pescaderías y aprender a interpretar las etiquetas para conocer el origen del pescado y las artes utilizadas en su captura. El objetivo es elegir métodos de pesca menos intensivos y favorecer modelos de producción responsables. «Hay diferentes pescados con diferentes impactos ambientales, y económicos y sociales», ha recordado Aguión, que insiste en la importancia de tomar decisiones alimentarias conscientes para avanzar hacia una dieta más saludable y sostenible.