Los detalles que nadie cuenta de las pensiones de jubilación de las clases pasivas: la volatilidad

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Manifestación de pensionistas en Madrid.

La sociedad se ha acostumbrado a considerar a los funcionarios como esa clase privilegiada de seres superiores sin contacto con la realidad, o, al menos, eso nos quiere hacer creer la prensa desinformada o, directamente, malintencionada. Estigmatizados públicamente, para hacer olvidar que los funcionarios son, simplemente, personas trabajadoras como los maestros de nuestros niños o los profesores de nuestros adolescentes.

Funcionarios, trabajadores estigmatizados por la sociedad

Comencemos explicando que un funcionario es un trabajador que optó, en algún momento de su vida, por renunciar a muchos de los placeres de la misma y sumergirse en las tinieblas de la existencia dedicada al estudio y preparación del temido examen de la oposición. El maestro de nuestros hijos, es un buen ejemplo. El tiempo y el dinero invertido para conseguir el tan ansiado puesto, viene recompensado con ausencia de temporalidad y, en algunos cuerpos y puestos (que no en todos) con la posibilidad de promoción profesional. En lo referente al salario, el dicho popular se explica por sí mismo “los garbanzos de la administración son duros, pero son seguros”. Son seguros solo si el resto del país está estable. Sin embargo, si la economía se tambalea, son precisamente los sueldos de estos trabajadores los que se congelan, se bajan, se retienen las pagas extraordinarias. Es, a fin de cuentas, el bolsillo del funcionario el que debe sufrir cuando los responsables de las crisis económicas no se hacen cargo de su desaguisado y nadie devuelve lo robado de las arcas públicas.

Congelación y bajadas de sueldos públicos, el recurso fácil de los gobiernos

Remontándonos muy poco en el tiempo y tirando de hemeroteca, podemos ver ejemplos básicos que ilustran el sufrimiento de las familias que dependen de sueldos públicos. La congelación y el recorte ha sido, tradicionalmente, el recurso fácil de los gobiernos para compensar crisis que nada tenían que ver con los funcionarios. En 1996, por ejemplo, el presidente asegura que congelará el sueldo de los funcionarios; en 2010 los sueldos públicos no solo se congelan, sino que se llegan a bajar; en 2011 se congelan en la bajada del año anterior; en 2012 se suprime la paga de navidad, a la vez que se incrementa el IVA al 21%. Tengamos en cuenta que el sueldo de muchos funcionarios (existen distintos grupos A1, A2, B, C1, C2, E), en ciertos grupos alcanza tan solo los 1000 euros (pongamos como ejemplo a los vigilantes o personal de limpieza). Esas familias, aquel fatídico 2012, tuvieron que explicar a sus hijos pequeños quienes, de verdad, eran los Reyes Magos para que entendieran porqué aquellas navidades no iban a recibir el más mínimo regalo. 2022 se ha convertido en el único año, en la historia más reciente, en que un gobierno ha considerado el merecido incremento de los salarios de las familias que dependen de un sueldo público. Aunque, no nos engañemos, no compensa en absoluto las pérdidas de poder adquisitivo arrastradas desde hace demasiados años.

Llegados a este punto, vamos a centrarnos en el tema que nos ocupa, las pensiones de jubilación de los funcionarios pertenecientes a clases pasivas. Asunto que aprovechan muchos medios de comunicación, con informaciones incompletas y sensacionalistas, para aumentar el odio social contra trabajadores, cuyo único pecado fue estudiar, estudiar y seguir estudiando hasta aprobar temibles exámenes a los que no todo el mundo se atrevería a enfrentarse.

La prensa arremete contra la jubilación de los funcionarios públicos sin aportar todos los datos

Veamos algunos ejemplos que ilustran, con claridad cristalina, lo que estoy argumentando. Solo hay que navegar superficialmente por Internet para encontrar frases como: 

“Estos funcionarios van a percibir el 100% de su pensión sin que se le aplique reducción por jubilación anticipada, algo que si les pasa a los trabajadores por cuenta ajena o a los autónomos. Estos privilegios crean agravios comparativos”  (AESFAS https://www.aesfas.org/la-jubilacion-de-las-clases-pasivas-se-mantiene-a-los-60-anos/)

“un funcionario adscrito al Régimen de Clases Pasivas que decida jubilarse con 60 años y acredite los 35 años de servicios al Estado que suponen el acceso al 100% del haber regulador, se jubilará con su pensión máxima” (BBVA https://www.jubilaciondefuturo.es/es/blog/jubilacion-anticipada-en-el-regimen-de-clases-pasivas.html )

Comencemos a desgranar la realidad de la pensión de jubilación en clases pasivas. Vamos a tomar como base la Jubilación Voluntaria a los 60 años que, con tanta falta de rigor, nos presentan los medios.

Funcionario de clases pasivas grupo A1 (profesores de instituto, por ejemplo) o del grupo A2 (maestros de Primaria) que cumpla 60 años y que acredite 30 años de servicio al Estado podrán jubilarse voluntariamente. Supuestamente, acreditando 35 años, accederían al 100% de la pensión.

Comencemos entrando en el portal de clases pasivas (en el enlace facilitado), y observemos que existen unas tablas que recogen los coeficientes a aplicar en el cálculo de la pensión, que van desde el 1,24% con 1 año de servicio hasta el 96,35% acumulando 34 años de servicio. https://www.portalclasespasivas.gob.es/sitios/clasespasivas/es-ES/PENSIONESCLASESPASIVAS/pensionesjubilacion/Paginas/Normasgenerales.aspx

El 100% del tope de la pensión de un funcionario no se alcanza solo con 35 años de servicio, como nos quieren hacer creer

Todas las publicaciones se aseguran de poner el énfasis en que el haber regulador será del 100% con 35 años de servicio. Aclaremos que ese porcentaje tiene unos topes máximos que no pueden rebasarse. Para el grupo A1 2.819,18 euros/mes; para el A2, 2.491,82 mensuales y rebajándose progresivamente hasta llegar a menos 1.300 brutos/ mes en los grupos inferiores.

Para el público en general, la situación es así de simple. Tomemos como ejemplo a un funcionario de 60 años, maestro (A2), con 35 o más años de servicio. Nos quieren hacer creer que accede a una pensión mensual que asciende a casi 2.500 euros brutos mensuales. ¿Es esto posible? Sí, siempre que el funcionario lo haya sido durante toda su vida profesional. ¿Hay muchos de estos? No. La mayoría de las personas no nacen funcionarios, ni llegan a serlo al principio de su carrera profesional. Casi la totalidad, trabajaronn durante años cotizando al Régimen General de la Seguridad Social y, en algún agraciado momento, consiguieron aprobar la complicada oposición y se incluyeron en el Régimen de Clases Pasivas. En estos casos, que suponen una gran mayoría del funcionariado, se aplica el cómputo recíproco de cuotas entre regímenes según el Real Decreto 691/1991 de 12 de abril. Esto se traduce en la práctica, en que se toma en consideración absolutamente toda la carrera profesional del empleado, sin limitarse a los 25 años de cotización que se aplican a los trabajadores del Régimen General.

El cálculo recíproco a funcionarios considera absolutamente toda la carrera profesional, no solo 25 años como a los trabajadores del Régimen General, lo que se traduce en importantes rebajas de la pensión

La situación real para estos funcionarios es que en el cálculo de su pensión se incluyen absolutamente todos los puestos de trabajo de su carrera profesional completa. Aquel trabajo cuando tenía dieciocho años, compaginado con los estudios, para pagarse sus gastillos, se convierte ahora en una losa para el funcionario ya que rebaja, y mucho, su pensión. Aquel puesto que ocupó a media jornada la madre primeriza que tenía que atender a su recién nacido, queda convertido en otra losa que rebaja, y mucho, su pensión. No pudiendo, además, beneficiarse del complemento de maternidad o paternidad, debido a la jubilación con anterioridad a los 65 años.

Considerar la carrera completa del funcionario rebaja esos topes que parecían tan elevados, dependiendo de cada caso, en márgenes que pueden oscilar entre el 1% y el 8%, o incluso más, si las cotizaciones se hicieron en grupos bajos. 

La prensa se escandaliza con la idea de trasladar este sistema a los trabajadores en general, pero no especifica que los funcionarios públicos lo sufren desde los años noventa y no ponen el grito en el cielo con los porcentajes de minoración que eso supone en sus pensiones de jubilación. Como muestra podemos leer afirmaciones hechas por medios como EL ECONOMISTA 

La propuesta que baraja el Gobierno sobre un posible aumento del periodo de 25 años a 35 años cotizados para el cálculo de la pensión que ha trascendido en los últimos días tendrá un impacto heterogéneo entre los futuros jubilados de nuestro país. Si bien los expertos calculan que un trabajador medio, con una carrera de cotización ordinaria -con aumento progresivo de las aportaciones a la Seguridad Social- sufriría un recorte de la pensión inicial de un 5% de media” 

(EL ECONOMISTA https://www.eleconomista.es/economia/noticias/10945418/12/20/Ampliar-a-35-anos-cotizados-el-calculo-de-la-pension-traera-recortes-del-5.html )

La información relativa a la jubilación de los funcionarios, aparece siempre o casi siempre, incompleta en los medios de comunicación. No sé si por desconocimiento o para crear crispación social y animadversión contra simples trabajadores, cuyo único “pecado” fue estudiar mucho, y mucho más, hasta que consiguieron aprobar los temidos exámenes a los que no todos se atreven a enfrentarse, sabiendo que renunciaban a grandes ingresos, por acceder a la estabilidad laboral.

Recomiendo a los funcionarios incluidos en Clases Pasivas con cotizaciones al Régimen General o al de Autónomos, próximos a la edad de jubilación, que no se entusiasmen con lo que lean y que simulen su pensión en Simul@ clases pasivas https://www.igae.pap.hacienda.gob.es/simula/inicio, para comprobar el verdadero importe de su jubilación, muy inferior en la mayoría de los casos a ese fácil 100% ( sin minoraciones) que nos quieren vender los medios.

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