Tarde de «lleno» en las Ventas. Lleno de antitaurinos

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Cientos de manifestantes contra la tauromaquia se concentraron ayer frente a la madrileña plaza de toros de Las Ventas.

El partido animalista PACMA, acompañado de miles de ciudadanos, ha celebrado en Las Ventas su tradicional concentración anual bajo el lema «Misión Abolición»

La tarde del sábado 24 de septiembre se ha teñido de verde en la plaza de Las Ventas, con la asistencia multitudinaria de ciudadanos que han atendido a la convocatoria de PACMA contra la tauromaquia en España. Miles de personas portando emblemas, camisetas, pañuelos y pancartas se han reunido para exigir la abolición de los festejos taurinos en nuestro país.

Cantando lemas como «La tortura no es arte ni cultura», «Derechos reales para los animales», «Vergüenza nacional», «No con mi dinero» o «España es antitaurina», han recorrido las calles adyacentes a la plaza de toros de las Ventas ante la atenta mirada de viandantes y curiosos. Algunos de los cuales, han decidido unirse a la manifestación a su paso.

La marcha ha desembocado en una concentración en la que, miles de personas han levantado los pañuelos verdes con el emblema «Misión Abolición», en el simbólico y tradicional «chupinazo» animalista que se repite cada año en el mes de septiembre.

En esta ocasión, la protesta antitaurina ha contado con la presencia de personalidades de distintos ámbitos, que se han dirigido a los asistentes con explicaciones sobre el terrible sufrimiento al que se somete a toros, vaquillas y becerritos, no solo en las plazas de toros, sino también en la mayoría de las fiestas patronales de nuestro país.

La junta directiva de PACMA ha estado acompañada en el escenario y durante la marcha, con invitados antitaurinos como Jorge Javier Vázquez, Rocío Vidal, Beatriz Rico, Michelle Calvó, Aida Gascón y José Enrique Zaldívar entre otros.

A nadie le sorprende que el clamor contra la tauromaquia cada vez tenga más adeptos. No podemos olvidar que las noticias en los últimos meses resaltan la «gran alarma en la tauromaquia por el vacío en la feria de Bilbao» (Público) o «Gran vacío en Las Ventas con tendidos casi desiertos en las celebraciones del 2 de mayo» (EL PAÍS), o las noticias referentes a la plaza de toros en un llamativo vacío en San Agustín de Guadalix el 18 de septiembre, así como llamativas afluencias mínimas en otros muchos pueblos y ciudades. Este creciente temor de los taurinos se ha hecho patente la tarde de ayer con individuos disruptivos infiltrados, los cuales han comenzado a increpar a los participantes en la manifestación (hecho que nunca antes había ocurrido en la celebración anual de este evento de PACMA) y que han tenido que ser expulsados por la policía.

Si a esta falta de interés por los eventos taurinos unimos las noticias recientes, en las que periódicos como Los Ángeles Times declaran que ha habido 8 muertos y cientos de heridos en las actividades relacionadas con la tauromaquia a lo largo de la geografía española este verano, no es de extrañar la repulsa que la tauromaquia produce en una sociedad cada vez más empática con los animales y con las personas. No olvidemos que alguno de los muertos y heridos eran menores de edad.

El mundo taurino (en evidente decadencia) se defiende culpando al público y utilizando expresiones como «el público no responde». Lo cierto es que la ciudadanía sí responde. Responde alto y claro. Los españoles no acuden a presenciar tortura y muerte de animales, pero sí acuden, cuando la ocasión se les brinda, para protestar contra estas costumbres que consideran bárbaras y medievales, y gritan alto y fuerte que les parece una gran «vergüenza nacional».

Muchas plazas de toros y eventos taurinos, que no consiguen vender el deseado número de entradas, sobreviven gracias a las subvenciones y ayudas públicas. No es de extrañar que miles de ciudadanos en la calle y millones en redes sociales, se revelen contra lo que consideran una barbarie financiada con dinero público, mientras sufren las carencias en educación y sanidad que ese mismo dinero podría subsanar. No podemos olvidar que, según las estimaciones publicadas en El Español, tan solo en la Comunidad de Madrid se han destinado a la tauromaquia casi 23 millones de euros de los madrileños entre 2020 y 2022.

No parece ya que la protesta contra la tauromaquia se base exclusivamente en una mentalidad animalista, sino que también hay preocupación por el destino del dinero público en una época como la que vivimos, en la que hay acuciantes necesidades sociales que cubrir. ¿Podría ser éste el momento de someter a consulta popular si los españoles queremos seguir financiando este tipo de actividades que muchos ya no reconocen como arte ni cultura?

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