Los presidentes autonómicos del PP han endurecido sus críticas contra el PSOE a raíz de las últimas novedades del ‘caso Leire Díez’. El presidente de Murcia, Fernando López Miras, ha asegurado que “es más que evidente que el Partido Socialista se parece mucho más a una banda de mafiosos que un partido político”, elevando el tono de las acusaciones contra los socialistas.
En la misma línea, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha rechazado que los hechos puedan describirse únicamente como una actuación de las llamadas “cloacas del PSOE”. “Esto no son sus cloacas, es la organización del Partido Socialista”, ha afirmado, al tiempo que ha defendido que la investigación debe determinar las responsabilidades de los implicados.
El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, también ha calificado los hechos investigados de “gravísimos” y ha asegurado que los dirigentes populares se quedaron “estupefactos” tras conocer el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. “Es la primera vez que ocurre una situación de esta naturaleza en nuestra democracia y en nuestro país”, ha señalado.
Más prudentes se han mostrado otros dirigentes del PP. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha pedido “tiempo” y ha reclamado “dejar a la Justicia que haga su trabajo”, mientras que el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, ha defendido el “respeto a lo que diga la Fiscalía”. Las declaraciones se producen mientras la investigación judicial continúa abierta en la Audiencia Nacional.
La Fiscalía Anticorrupción ha trasladado al juez Santiago Pedraz que aprecia indicios contra el PSOE en la causa, aunque considera prematuro solicitar en este momento la imputación del partido. El Ministerio Público entiende que antes deben completarse varias diligencias pendientes, entre ellas la declaración del exsecretario de Organización socialista Santos Cerdán.
La investigación examina las actuaciones de la exmilitante socialista Leire Díez, Cerdán y varios abogados por presuntamente intentar obstaculizar procedimientos judiciales que afectan al PSOE y al Gobierno. Almeida ha elevado aún más el tono al sostener que “no estamos ante una cloaca, sino ante una organización mafiosa”, mientras la decisión sobre una eventual imputación del PSOE queda pendiente de que avance la investigación y se practiquen las diligencias solicitadas por Anticorrupción.