Lorca en el corazón

9 de julio de 2026
4 minutos de lectura
Lorca en el Corazón
Aitana Alberti y Chema Cotarelo. /FI
En este texto de la autora fallecida recientemente recorbaba la amistad de los dos grandes poetas: «No creo que haya amistad más verdadera que la de Rafael Alberti y Federico García Lorca»

AITANA ALBERTI LEÓN

Agradezco a mi muy querido amigo, el poeta y dramaturgo asturiano/granadino José María Cotarelo Asturias la lectura de estas palabras, escritas en La Habana, Cuba, el 31 de octubre de 2014, día del nacimiento de María Teresa León en La Rioja, España, hace 111 años.
(Leída el 4 de noviembre de 2014 en la sala Mario Benedetti (AGADU) en
Montevideo dentro de la semana cultural ‘El universo campesino de Federico García Lorca’.

A los enamorados de la poesía. A quienes despliegan sus versos en las
paredes de la ciudad o los gritan en una barricada o los susurran bajo el cielo estrellado; a los poetas y amigos uruguayos de entonces, que estuvieron siempre “a nuestro lado” compartiendo con los peregrinos del éxodo y del llanto, el pan de la esperanza: Carlos Rodríguez Pintos, Enrique Amorim y Giselda Zani; Cipriano Vitureira, Juvenal Ortiz Saralegui, Emilio Oribe y Julio J. Casal; Jesualdo Sosa, Alejandro Laureiro y Danilo Tréllez; Jules Supervielle, Ida Vitale y Ángel Rama…

A los amigos de hoy

También a Antonio Bonet, Mauricio Litman, Alberto Ugalde y Odette
Desvignes; Adán Diehl, Dalila Saslavsky, Enrico de Grass y Margarita Xirgu; Manolo Ángeles Ortiz, José Bergamín, Jeanne y Arno Mandello; María Carmen y Margot Portela; Cándido Portinari, Oliverio Girondo y Norah Lange; Pablo Neruda y Delia del Carril… , mi recuerdo emocionado.

A los amigos de hoy: Alicia Cagnasso y Rogelio Martínez, autores del
libro Rafael Alberti, María Teresa León y Aitana Alberti en Uruguay, presentado por el profesor Andrés Echevarría en esta semana lorquiana; a Myriam Bianchi, Selva Santurión y Miguel Quenón; María Victoria Repiso y Juan Pedro Puignau; Miguel Schapire y Carlos Rodríguez du Hautbourg; Griselda Busquets, Diego Fischer, Annette Ugalde y Davicho Vergara; Gorita y Tonica Muñoz… A los poetas Beto Bianchi, Nina Reis, Norma Maquilón, Daniel Veloso, Julia Galemire, Silvia Guerra y Maruja Díaz; y a todos los que hicieron posible la calle Rafael Alberti, inaugurada el pasado 2 de agosto en Punta del Este cerca de La Gallarda, mi abrazo desde La Habana a través del mar y las selvas de nuestra América. Ustedes saben bien que nunca nos fuimos de los bosques y playas uruguayos.

A los niños y jóvenes, que escuchen por primera vez la voz del poeta de
Granada y lo oigan reír en algún rincón de Montevideo, con su risa limpia, y en general a todos los que asistan a esta celebración, les digo alto y claro:
Federico era la personificación de la gracia. Le doraban la cabeza los aires
purísimos de la Andalucía alta. No había nada de gitano en él y, sin embargo, lo gitano andaluz cambió con él. Nadie entendió como Federico el misterio del cante jondo: él y Manuel de Falla lo inscribieron en el mapa de la música universal. Nace en Fuente Vaqueros el 5 de julio de 1898 y el 18 ó 19 de agosto de 1936 la muerte lo atraviesa con cinco espadas. Desde entonces, “las lágrimas amordazan al viento y no se oye otra cosa que el llanto”.

No creo que haya amistad más verdadera que la de Rafael Alberti y
Federico García Lorca. Desde aquellos primeros sonetos, al inicio de su
amistad, cuando se conocieron en la Residencia de Estudiantes de Madrid en la década de 1920, hasta el asesinato de Federico en “su Granada”, cerca de Ainadamar, ‘La fuente de las lágrimas’, en un lugar que casi ochenta años después no ha podido ser localizado, Rafael Alberti ha cantado al amigo en múltiples y desgarrados versos:

Mis ojos que tanto vieron,
nunca llegaron a ti
porque para ti murieron.

Ven a Granada. Y Granada,

que estaba cerca, qué lejos
se fue aquella madrugada.

Ven en verano. Y era
verano cuando en Granada
murió aquella primavera.

Ya sólo lo puedo ver
como una fuente que llora
desde aquel amanecer.

Como una torre de pena
sobre el jardín donde el agua
en llanto se desmelena.
Como una flor escondida
que en cuatro muros de cal
sueña que pierde la vida.

Como fruta ensangrentada,
fruta en el atardecer
del que nunca fue a Granada.

Mi padre nunca pudo explicarse por qué no fue a Granada en vida de
Federico y siente el dolor de hacerlo después de tantas y tan terribles cosas:
“Me llaman de Granada. / Ahora me llaman de Granada. / Ahora yo debo ir a Granada. / No sé si quiero ir a Granada. / ¡Ah si yo hubiera ido aquellos
años…! / ¡Qué dolor y qué pena ir ahora a Granada!” Era el 24 de febrero de 1980.

La primera conferencia que Rafael Alberti leyera en Córdoba en 1940,
poco después de llegar a la Argentina, en el comienzo de un exilio cuya
duración era imposible imaginar, se titulaba: Federico García Lorca, poeta y
amigo.

Treinta y ocho años después de abandonar España, prendida en los ojos
como última imagen la Sierra Aitana alicantina, Rafael Alberti y María Teresa
León regresan a la patria. Era el 27 de abril de 1977.

El poeta gaditano lleva en su equipaje el prólogo a la maravillosa edición
de bibliófilo que conmemora el cincuentenario de la publicación del Romancero gitano y, fiel a su primera vocación: la pintura, retomada, precisamente, en los primeros veranos puntaesteños, la ha ilustrado con diecinueve aguafuertes, innumerables viñetas, letras capitulares, el diseño de la cubierta…

Así fue cómo Rafael entró en España de la mano amiga de Federico,
envuelto en la claridad y el misterio de los romances lorquianos.

El exilio de Rafael Alberti en América se inicia con la conferencia
homenaje al amigo y poeta en la ciudad de Córdoba y finaliza con otro
homenaje al poeta y amigo, como si Federico hubiese querido estar
intensamente presente aquella noche de 1940, y en la tarde primaveral de
1977 en que la madre España abrió finalmente los brazos para recibir al
peregrino gaditano. ¡Qué simbolismo más hermoso y poético encierran estas coincidencias!

Hoy, Federico García Lorca regresa a Uruguay de la mano de quienes
lo aman y admiran y cantan y lloran aun y para siempre, porque no han pasado los años desde aquellos felices días de 1934 en que el joven Federico
anduviera por estas calles y rincones montevideanos, bajo la Cruz del Sur, ante las aguas del gran Río de la Plata, vasto y profundo como el esplendor de la amistad compartida.

AITANA ALBERTI LEÓN

No olvides...

La Semana de la Ópera regresa al Teatro Real con funciones gratis al aire libre

Llevará al público retransmisiones de grandes producciones, visitas gratuitas al teatro y sorteos de entradas y experiencias culturales hasta el…

Los eventos deportivos y musicales marcan los recuerdos más emocionantes de los españoles

El 86% asistió al menos a uno durante el último año y la mayoría continúa reservando parte de su presupuesto…

España, entre los países con mejor reputación del mundo en 2026

Los expertos consideran que reforzar esa percepción puede convertir la buena reputación del país en una verdadera ventaja competitiva internacional…

Puy du Fou España, nominado nuevamente en la categoría de ‘Mejor Parque de Europa’ en los World Travel Awards

Los ganadores se deciden mediante una votación abierta en la que pueden participar tanto profesionales del sector turístico como viajeros…