La última jornada de la fase liga de la Liga de Campeones de la UEFA se presenta como una noche de calculadora para los equipos españoles. Con horario unificado y todo en juego, cada gol puede alterar el destino europeo. Entre los cuatro, el que mejor llega es el Real Madrid, único que depende de sí mismo para acabar entre los ocho primeros y evitar el ‘playoff’.
A los blancos les basta ganar en Lisboa para asegurar su plaza directa en octavos. Incluso el empate podría servirles gracias a un golaveraje muy favorable, siempre que no se produzcan goleadas inesperadas en otros campos. La derrota, eso sí, abre escenarios más complejos. La experiencia reciente pesa, y el equipo quiere evitar otra ronda extra.
El FC Barcelona llega con opciones claras, pero condicionadas. Necesita ganar y, a ser posible, hacerlo con margen para escalar posiciones y entrar en el ‘Top 8’. El escenario es propicio, pero el margen de error es mínimo: un empate o una derrota le empujan al ‘playoff’. La diferencia de goles será clave en una tabla muy comprimida.
Para el Atlético de Madrid, la ecuación es similar a la del Barça, aunque con más obstáculos. Debe ganar y esperar resultados favorables en otros partidos. Su golaveraje obliga a golear si quiere adelantar a varios rivales directos. La buena noticia es que el ‘Top 16’ lo tiene prácticamente asegurado; la mala, que la clasificación directa no depende solo de él.
El Athletic Club llega a la última jornada con el impulso anímico de una remontada reciente y con opciones reales de meterse en las eliminatorias. Para lograrlo, necesita ganar en San Mamés y cuidar el golaveraje, su punto más débil. Un triunfo le coloca muy cerca del objetivo; el empate le obliga a mirar de reojo otros marcadores.
La pelea es directa con varios equipos que también se juegan la vida. Aquí, cada detalle cuenta: un gol encajado, una tarjeta, un minuto de descuento. El Athletic sabe que no tendrá factor campo en la siguiente ronda, pero entrar ya sería un éxito enorme en este nuevo formato.
En conjunto, la jornada final confirma la igualdad extrema del modelo. La frontera entre evitar el ‘playoff’ y caer a la repesca es mínima. El año pasado hicieron falta cifras similares para colarse entre los ocho mejores, y esta edición apunta al mismo nivel de exigencia.
Para el fútbol español, la noche promete emoción, tensión y cuentas cruzadas. Cuatro equipos, cuatro realidades y un objetivo compartido: seguir soñando en Europa cuando el miércoles llegue a su último pitido.