El cine de terror vuelve a reinventarse, y lo hace de la mano de Laia Costa, quien protagoniza una de las propuestas más intensas y arriesgadas del año. Con La momia de Lee Cronin, la actriz española se sumerge en un universo oscuro, cargado de tensión, donde el miedo no solo se ve, sino que se siente.
Dirigida por Lee Cronin, esta nueva versión del clásico se aleja por completo de las aventuras tradicionales para apostar por un enfoque mucho más crudo, emocional y profundamente inquietante. La historia gira en torno a una familia marcada por la pérdida, que deberá enfrentarse a una antigua maldición que amenaza con destruirlo todo. En este contexto, Costa interpreta a una madre que lucha no solo contra fuerzas sobrenaturales, sino también contra sus propios miedos.
Uno de los aspectos más destacados de esta película es su capacidad para mezclar el terror con un potente trasfondo emocional. Lejos de limitarse a los sustos, la historia se construye sobre el dolor, la pérdida y la necesidad de sobrevivir. El personaje de Costa, una madre que recupera a su hija tras años de desaparición, se convierte en el eje de una narrativa donde el horror se entrelaza con el drama familiar.
La actriz ha reconocido que enfrentarse a este proyecto fue, en un inicio, todo un desafío. Sin embargo, pronto entendió que formaba parte de una producción ambiciosa, en la que cada detalle cuenta. Desde los efectos especiales hasta el diseño de sonido, todo contribuye a crear una atmósfera envolvente que atrapa al espectador.
Además, el director apuesta por un estilo visual impactante, con imágenes que buscan incomodar y sorprender. El resultado es una experiencia que se mueve entre el gore, el thriller y el suspense psicológico, rompiendo con las convenciones habituales del género.
Para Laia Costa, este proyecto ha supuesto mucho más que un papel protagonista. Ha sido una oportunidad para explorar un género exigente, donde la interpretación requiere un nivel de intensidad física y emocional muy elevado. La actriz ha tenido que adaptarse a escenas complejas, muchas de ellas rodadas con efectos que luego se completan en postproducción.
En este sentido, el trabajo en equipo ha sido clave. Costa ha destacado la importancia de los profesionales detrás de las cámaras, desde especialistas hasta técnicos de sonido, cuyo trabajo permite dar vida a un universo tan extremo como creíble. La película, de hecho, apuesta por una experiencia sensorial completa, especialmente en formatos como IMAX, donde el sonido juega un papel fundamental.
El respaldo de figuras clave del terror contemporáneo, como James Wan y Jason Blum, refuerza el carácter ambicioso del proyecto. Ambos han contribuido a consolidar una propuesta que combina espectáculo y riesgo creativo.