Naciones Unidas estima que unas 5.700 personas han muerto en Haití durante 2026 a causa de la violencia criminal. La crisis se agravó tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021 y ha debilitado a las fuerzas de seguridad en Puerto Príncipe y otras zonas estratégicas.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha advertido de que las bandas criminales se están adaptando, expandiendo y rearmando pese a las medidas internacionales. Las operaciones de la Fuerza de Supresión de Pandillas no han logrado frenar episodios recientes de extrema violencia.
Entre los casos más graves figura la masacre de Kenscoff, a finales de agosto, donde una pandilla liderada por Johnson André, alias ‘Izo 2’, asesinó a 47 personas y secuestró a otras 50. Naciones Unidas también ha documentado una grave ola de violencia sexual, con más de un millar de mujeres y niñas víctimas de violaciones.
Los menores representan entre el 30% y el 50% de los integrantes de las pandillas, según la ONU. Muchos son captados por la fuerza o se incorporan para sobrevivir, mientras sufren explotación, tráfico y abusos ante la falta de mecanismos suficientes de protección y reintegración.
La crisis también afecta a las cárceles haitianas, que triplican de media su capacidad máxima y presentan graves condiciones de hacinamiento y violencia. Al menos 125 personas murieron bajo custodia durante 2026, según los datos citados por Naciones Unidas.
Türk reclama un enfoque que vaya más allá de la seguridad y permita combatir la impunidad, reforzar la justicia y mejorar las condiciones penitenciarias. También pide frenar el flujo ilegal de armas y aplicar de forma efectiva el embargo establecido por el Consejo de Seguridad de la ONU.