La Universidad Complutense de Madrid vuelve a mirar a uno de sus capítulos más emblemáticos. La Facultad de Ciencias de la Información acoge un homenaje especial por el 30 aniversario de ‘Tesis’, la película con la que Alejandro Amenábar debutó en el cine y que marcó a toda una generación.
Tres décadas después de su estreno, la obra sigue siendo un referente del cine español. Y no es casualidad que la celebración tenga lugar en el mismo espacio donde nació: los pasillos, escaleras y aulas que sirvieron de escenario a la historia.
El acto conmemorativo incluye una proyección especial de la película y un encuentro posterior con el propio director. Para muchos asistentes, será una oportunidad única de escuchar de primera mano cómo se gestó una obra que cambió el rumbo del cine nacional.
‘Tesis’ no solo fue una ópera prima. Fue también un ejemplo de cómo el talento joven puede transformar recursos limitados en una propuesta sólida y reconocida. Amenábar rodó la película mientras aún era estudiante, lo que convierte esta historia en un símbolo del potencial creativo universitario.
Durante el encuentro, se abordarán aspectos como el proceso de creación, las decisiones narrativas y el impacto que tuvo la película en su momento. También se reflexionará sobre su vigencia actual, en un contexto donde los temas que plantea —la violencia, el morbo o los límites éticos— siguen siendo relevantes.
El acto contará además con la participación de profesores y profesionales vinculados al centro, reforzando ese vínculo entre la universidad y el desarrollo del talento audiovisual.
Hablar de ‘Tesis’ es hablar de un punto de inflexión. La película, protagonizada por actores como Ana Torrent o Eduardo Noriega, supuso una renovación dentro del thriller español y consolidó a Alejandro Amenábar como una de las grandes figuras del cine.
Su éxito no se quedó en el reconocimiento inmediato. Con el paso del tiempo, la obra ha mantenido su relevancia, convirtiéndose en un título de referencia en escuelas de cine y estudios universitarios. Su estilo, su ritmo narrativo y su capacidad para generar tensión la han mantenido viva en la memoria colectiva.
Uno de los elementos más destacados es el papel de la propia facultad, que se convierte casi en un personaje más. Sus espacios cotidianos adquieren un significado diferente en la pantalla, mezclando realidad y ficción de una manera muy particular.
Además, el legado de Amenábar ha ido mucho más allá de esta primera película. Con premios como el Oscar por ‘Mar adentro’ y numerosos Goya, su trayectoria confirma la importancia de aquel inicio.
Treinta años después, este homenaje no solo celebra una película, sino también una forma de entender el cine: como una combinación de creatividad, riesgo y pasión. Un recordatorio de que grandes historias pueden nacer en los lugares más cercanos.