La sombra y el laberinto de la voluntad: una mirada a la deriva institucional contemporánea

20 de febrero de 2026
2 minutos de lectura

«Cuando el poder se usa para levantar muros en lugar de puentes, la nación camina a ciegas hacia su propio precipicio.» — Doctor Crisanto Gregorio León

El tránsito hacia una convivencia plena exige hoy que la lucha contra el desvío de recursos y la opacidad sea imprescriptible y radical. En este 2026, la situación política que atraviesan nuestras instituciones bajo la actual dirección del Ejecutivo ha dejado de ser una simple diferencia de criterios para convertirse en un fenómeno de control asfixiante. Lo que se nos presenta como una hoja de ruta hacia el progreso, se percibe en la calle como una sombra que oscurece la transparencia y la separación de poderes. Esta «sombra» no es otra cosa que la ambigüedad normativa y el uso de los mecanismos del Estado para asegurar la permanencia en el mando, a menudo a costa de la cohesión nacional y el respeto a la ley.

Al igual que en otros tiempos se intentaba desviar la atención de los males internos, hoy vemos cómo el discurso oficial señala conspiraciones imaginarias para no enfrentar problemas estructurales como la presión fiscal desmedida o el debilitamiento de la independencia judicial. Sin embargo, la realidad es tozuda: el ciudadano de a pie siente que el futuro se ha vuelto un laberinto donde las salidas están bloqueadas por intereses partidistas. La sombra de la opacidad se extiende sobre las instituciones, protegiendo irregularidades y amparando a quienes, en lugar de servir al bien común, se sirven del sistema para alimentar redes de clientelismo que perpetúan una hegemonía cuestionable.

Frente a este panorama, no podemos permitir que la resignación gane la partida. La historia nos enseña que las sombras solo se disipan con la luz de la verdad y la fuerza de la voluntad democrática. No se trata de un simple cambio de nombres, sino de una regeneración profunda que devuelva a las instituciones su dignidad y su autonomía. Es imperativo que la sociedad civil se convierta en el contrapeso necesario para detener esta deriva. El voto consciente, la denuncia ética y la exigencia de transparencia absoluta son las únicas herramientas capaces de despejar el camino y permitir que la nación respire de nuevo el aire de la libertad real, lejos de tutelas disfrazadas de retórica social.

El compromiso con el mañana nos obliga a actuar con prontitud. No podemos dejar que el legado de las futuras generaciones sea un país dividido por muros ideológicos o debilitado por una gestión que prioriza el marketing sobre la eficacia. La sombra debe retroceder ante la presencia de ciudadanos que no tienen miedo de señalar los vicios del poder. Es hora de que el liderazgo actual comprenda que la autoridad se gana con el ejemplo de rectitud y no con la manipulación del derecho. Solo recuperando el sentido del deber y el respeto sagrado por las leyes, podremos salir de este laberinto y reconstruir una convivencia donde la justicia sea igual para todos, sin excepciones ni privilegios de cúpula.

«El que no se mueve, no siente las cadenas.» — Rosa Luxemburgo.

Doctor Crisanto Gregorio León
Profesor Universitario

Responder

Your email address will not be published.

No olvides...

El invicto de Cartagena: honor y voluntad en el linaje español

"La gloria de una nación no reside en la extensión de sus fronteras, sino en la estatura moral de los…

El imperativo de la transparencia: hacia un pacto de rectitud institucional

"La integridad no es una opción del poder, es el único cimiento sobre el cual puede sostenerse una nación que…

La cultura como motor de transformación: identidad y voluntad en el desarrollo social

"La cultura es el alma de un pueblo; cuando esta se debilita, la nación pierde su brújula y el ciudadano…

Maquiavelismo y la voluntad de poder: el sacrificio de la ética ante la razón de estado

"La política, cuando se divorcia de la moral, deja de ser un servicio para convertirse en una emboscada contra el…