Hace ya tiempo que no lucho por la necedad, la propia y la ajena, ya Séneca dejó dicho que hasta los dioses habían renunciado a esa lucha, pero nunca me privaré de contemplar jocosamente el espectáculo del mundo , tan ruin a veces, tan insensato casi siempre.
Hemos asistido con relativa sorpresa a las últimas conquistas astronáuticas que se han hecho sobre las nuevas caras de la tierra y de la luna… podían haber aprovechado e investigar el material de que están hechas algunas caras de aquí abajo. Lo cierto es que, tras el éxito, ahora quieren construirse un chalé rusos, chinos y norteamericanos (preguntad al fundador de Podemos) distribuyéndose las proporciones al grito de “¡La luna es mía!, como un matrimonio en vísperas de su divorcio disputan por su piso de Carabanchel.
Independientemente de los cálculos porcentuales, me consta que el ministro de Transportes está preguntando con mucho interés la posible aplicación de las velocidades lunares con el fin de trasladarlas al ave Madrid-Málaga. Confiamos en su capacidad intelectual mientras esperando con impaciencia mejores resultados.