La ONU celebra su reunión anual bajo la sombra de Ucrania y Taiwán

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Antonio Guterres
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres | Fuente: Flickr

El evento diplomático más importante del mundo tendrá lugar este martes y se caracterizará por una atmósfera enrarecida por la situación geopolítica

La Asamblea General de la ONU se reunirá este martes en medio e un clima que, contra todo pronóstico, ha resultado ser más adverso que el de los dos años anteriores. Si en 2020 y 2021 la hoja de ruta se vio irremediablemente condicionada por el contexto sanitario de la pandemia de COVID 19, en 2022 los protagonistas no son mucho mejores.

La primera asignatura pendiente de las Naciones Unidas es el conflicto armado entre Rusia y Ucrania. El secretario general de la institución, el portugués Antonio Guterres, ya ha alertado de que, de no actuar, no solo se verá afectado «el frente oriental-occidental», sino que el «norte-sur» podría sufrir igualmente las consecuencias de la guerra.

Al margen de los postulados puramente bélicos, Guterres también buscará este martes llamar la atención sobre la política energética, la gran damnificada de la invasión. En reuniones anteriores, los diferentes mandatarios se comprometieron a adoptar en sus respectivos Estados una serie de medidas para contener la crisis energética acuciante. Ahora, el desorbitado incremento de los precios de la energía ha puesto de relieve la necesidad de dar un manotazo al timón y reconducir las perspectivas futuras.

Por último, es previsible que el elefante en la habitación sea la creciente tensión entre Estados Unidos y China a raíz de la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, a la isla de Taiwan con el presunto objetivo de defender los intereses de la democracia insular.

Los expertos en geopolítica intuyen que la postura adoptada por el gigante americano podría obedecer a una hipotética ruptura de la ambigüedad hasta ahora mantenida, es decir, se establecían relaciones con Taiwán, al mismo tiempo que se defendían los intereses comerciales de Pekín.

La irrupción de la presidenta de la Cámara de Representantes en la isla podría suponer una vuelta de tuerca en la hoja de ruta de la política exterior estadounidense, por la cual la Casa Blanca se habría inclinado definitivamente por acercar posiciones con la presidenta de la isla, Ing-Wen, y abandonar el doble rasero que caracterizaba su diplomacia con China.

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