La caída de estrógenos y andrógenos propia de la menopausia repercute también en la salud ocular. Puede alterar la superficie del ojo, la producción de lágrima y otras estructuras oculares. Así lo explica la oftalmóloga Laura Porrúa, especialista en Miranza Instituto Gómez-Ulla.
Entre las molestias más habituales figuran el ojo seco, el escozor, la sensación de arenilla y el enrojecimiento. También puede aparecer visión borrosa de forma intermitente, mayor sensibilidad a la luz y fatiga visual. Las variaciones en la graduación son otro síntoma frecuente durante esta etapa hormonal.
El riesgo de glaucoma, además, puede aumentar en los casos de menopausia precoz. Los estrógenos parecen ejercer cierto efecto protector frente a esta enfermedad ocular, según explica la especialista.
Porrúa pide no normalizar estos síntomas, aunque parezcan leves o pasajeros. Recomienda someterse a revisiones oculares periódicas incluso cuando no hay molestias evidentes.
Un examen completo permite detectar alteraciones en fases iniciales, cuando resultan más fáciles de tratar. Ese diagnóstico temprano permite aplicar tratamientos personalizados que mejoran la calidad de vida de las pacientes.
Mantener una buena hidratación es una de las recomendaciones básicas para proteger la salud ocular. También ayuda seguir una dieta equilibrada, rica en omega-3 y en antioxidantes.
Proteger los ojos de la radiación solar es otro hábito que la especialista considera imprescindible. Además, conviene evitar el uso prolongado de pantallas sin descansos regulares.
Para los casos de ojo seco, Porrúa destaca la utilidad de tratamientos como Endoret (PRGF) o la luz pulsada intensa (IPL). «La combinación de terapias como Endoret o IPL, junto con un diagnóstico preciso y un seguimiento individualizado, ofrece excelentes resultados», afirma.
Endoret se basa en el uso de proteínas regenerativas obtenidas del propio plasma del paciente. Este tratamiento favorece la reparación de la superficie ocular y reduce la inflamación asociada al ojo seco. Resulta especialmente útil en los casos de ojo seco moderado o severo.
La luz pulsada intensa, por su parte, está indicada cuando existe alteración de las glándulas de Meibomio. Esas glándulas son una de las principales causas del ojo seco cuando dejan de funcionar correctamente. La IPL mejora su funcionamiento, favorece una lágrima más estable y reduce la inflamación asociada a la enfermedad.