Las operaciones de la Guardia Civil y la Policía Nacional contra los llamados petaqueros —personas que abastecen de combustible a las narcolanchas— han permitido incautar en el primer semestre de 2025 un total de 359.248 litros de gasolina, lo que supone un aumento del 79,6% respecto al mismo periodo de 2024, según datos del Ministerio del Interior. Estas actuaciones se enmarcan en el Plan Especial de Seguridad del Campo de Gibraltar.
El refuerzo de la presión policial se intensificó tras el asesinato de dos guardias civiles en Barbate (Cádiz) en febrero de 2024, cuando fueron embestidos por una narcolancha. A raíz de este suceso, el Ministerio del Interior y el Ministerio de Justicia crearon un grupo de trabajo específico para combatir las estructuras de apoyo logístico al narcotráfico, con especial foco en los petaqueros.
Durante este verano, la Guardia Civil ha protagonizado diversas operaciones, como la que se saldó con la incautación de 25.000 litros de combustible, diez embarcaciones recreativas y la detención de 24 personas en la costa de Huelva. En ese caso, también se llevaron a cabo 15 registros en domicilios vinculados a una red criminal dedicada al petaqueo.
Asociaciones profesionales de guardias civiles y colectivos sociales llevan tiempo alertando de que esta actividad se ha convertido en la “cantera del tráfico de drogas” en Andalucía. Según denuncian, los petaqueros utilizan pequeñas embarcaciones de recreo para trasladar bidones de gasolina a las narcolanchas en alta mar, permitiendo que continúen con el traslado de droga hacia la costa.
Las Fuerzas de Seguridad investigan tanto a grupos pequeños como a entramados más complejos. En julio, la Guardia Civil desmanteló en Cádiz una nave industrial que funcionaba como “narcogasolinera flotante”, destinada al suministro masivo de combustible para embarcaciones de alta velocidad.
En esta operación fueron detenidas cuatro personas acusadas de pertenencia a organización criminal. Además del suministro de combustible, la red estaba preparada para realizar reparaciones de las embarcaciones y coordinar el relevo de tripulaciones, lo que evidencia el alto nivel de profesionalización alcanzado por estas estructuras al servicio del narcotráfico.