Barcelona aparece repetidamente en los documentos del caso Jeffrey Epstein. Los archivos desclasificados en Estados Unidos dibujan un mapa inquietante de viajes, contactos y operaciones que sitúan a la ciudad condal dentro del universo del financiero y delincuente sexual de menores caído en desgracia.
Se suicidó en la cárcel, tras dejar un reguero de mejores a las que atrajo con sus millones y mansiones y con las que tuvo relaciones sexuales. A veces, acompañado de altas personalidades, como el duque de York, Carlos de Inglaterra, proscrito por su familia tras aparecer en fotos con una menor en una mansión de Epstein. También se le ha vinculado con Clinton e incluso Trump.
Alguna de las menores fue captada en Barcelona.
Según la citada documentación, el multimillonario utilizó durante años supuestas agencias de modelos como vía para captar jóvenes.
Barcelona habría funcionado como uno de los puntos de reclutamiento dentro de su red internacional, aprovechando el anonimato de una gran ciudad turística y el flujo constante de visitantes.
Durante esas estancias, Epstein se movía entre hoteles de lujo y reuniones discretas. Entre los establecimientos mencionados aparece el emblemático hotel W Barcelona, uno de los símbolos del frente marítimo de la ciudad.
Cuando los agentes del FBI registraron una de sus propiedades en 2019 encontraron algo que aumentó todavía más el misterio: un pasaporte austríaco falso con el nombre de “Marius Robert Fortelni”. El documento, guardado en una caja fuerte, incluía sellos de entrada en varios países europeos, entre ellos España.
Para los investigadores, ese pasaporte demuestra que Epstein no solo llevaba una vida pública rodeado de millonarios y políticos, sino también una vida paralela protegida por identidades opacas.
Los documentos también sacaron a la luz varios nombres conocidos en España. Entre las personas que aparecen mencionadas en agendas, listados de contactos o envíos registrados figuran el expresidente del Gobierno José María Aznar, el exministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos, el empresario Jacobo Gordon —condenado en el caso Gürtel— y Joaquín Fernández de Córdoba, duque de Arión. Esto refleja el amplio círculo social que rodeaba al financiero.
Entre los contactos europeos de Epstein también aparece Astrid Gil-Casares, economista española y exesposa del presidente de Ferrovial, Rafael del Pino. Correos electrónicos intercambiados entre ambos muestran una relación personal y frecuente durante años.
Alrededor de Epstein también han circulado historias no confirmadas por los documentos oficiales. Algunas hablan de supuestos proyectos extravagantes en su isla privada del Caribe, desde palacios inspirados en la Alhambra hasta bibliotecas como la de El Escorial.
Lo que sí revelan los archivos es que España formó parte del tablero internacional en el que Epstein se movió durante décadas, entre lujo, poder y un sistema de contactos que todavía hoy sigue levantando sospechas.