La romería de Romería de El Rocío ha vuelto a dejar imágenes cargadas de emoción, fe y tradición con el esperado paso de las hermandades de Sevilla y Triana por el emblemático Vado del Quema, uno de los puntos más simbólicos y emocionantes del camino hacia la aldea almonteña.
Desde primeras horas del día, cientos de peregrinos acompañaron a las carretas, simpecados y carretas de bueyes en un ambiente marcado por los cantos, las sevillanas y las muestras de devoción a la Virgen del Rocío. El cruce por el Quema representa para muchos rocieros mucho más que una simple etapa del camino: es un momento profundamente espiritual y uno de los grandes símbolos de la peregrinación.
Las hermandades de Sevilla y Triana protagonizaron algunos de los instantes más intensos de la jornada. Entre lágrimas, aplausos y cánticos, numerosos romeros vivieron con enorme emoción el paso por las aguas del Guadiamar, convertido desde hace décadas en una de las estampas más reconocibles de El Rocío.
El llamado Quema no es realmente un río, sino un vado natural situado en el río Guadiamar, dentro del término municipal de Aznalcázar. Aun así, para los rocieros se trata de un lugar casi sagrado dentro del recorrido hacia la Virgen. Allí se realiza tradicionalmente el bautismo de quienes hacen el camino por primera vez y se vive uno de los momentos más sentimentales de toda la romería.
El paso de las hermandades suele estar acompañado por sevillanas rocieras, rezos y vivas a la Blanca Paloma. En el caso de Triana, una de las hermandades con más historia y arraigo, el cruce estuvo marcado por los cánticos y la emoción de cientos de peregrinos que acompañaban al simpecado.
Por su parte, la Hermandad de Sevilla volvió a demostrar la enorme devoción y el sentimiento que despierta cada año el camino rociero, en una jornada donde tradición y espiritualidad se mezclaron con el ambiente festivo característico de la peregrinación.
La romería continúa avanzando hacia la aldea de El Rocío, donde durante los próximos días se vivirán algunos de los momentos más esperados por las hermandades y devotos.
Cada año, el paso por el Quema se convierte en una imagen icónica que resume el espíritu del Rocío: unión, emoción, convivencia y una profunda fe popular que atraviesa generaciones. Miles de personas siguen además estos momentos a través de retransmisiones en directo y redes sociales, lo que demuestra la enorme dimensión cultural y religiosa de esta celebración andaluza.
El camino continúa, pero para muchos rocieros el paso por el Quema ya ha dejado uno de los recuerdos más intensos y especiales de esta edición de la romería.