El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la ampliación del alto el fuego entre Israel y Líbano durante tres semanas tras una reunión diplomática en Washington con representantes de ambos países. Sin embargo, el acuerdo ha sido recibido con matices por parte de Israel, que advierte de que la tregua “no es del 100%”.
El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, ha señalado que la extensión del alto el fuego no garantiza el fin de los combates, al sostener que Israel seguirá respondiendo a ataques del grupo chií Hezbolá. Según ha defendido, el Gobierno libanés no controla plenamente a la milicia, lo que dificulta la estabilidad del acuerdo.
Danon ha explicado que, pese a la mejora de la situación, Israel mantiene el derecho a actuar ante lo que considere amenazas, insistiendo en que cada lanzamiento de cohetes obliga a una respuesta militar. También ha expresado su esperanza de que el Ejército libanés logre aplicar y hacer cumplir el alto el fuego sobre el terreno.
El embajador ha evitado descartar nuevos bombardeos, dejando en manos de Beirut la responsabilidad de contener a Hezbolá.
En paralelo, el embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, ha afirmado que Israel aspira a alcanzar la paz con Líbano en el futuro cercano, argumentando que existe una oportunidad real de debilitar a Hezbolá y estabilizar el país.
El anuncio de Trump llega tras un encuentro diplomático en el que participaron altos cargos estadounidenses y delegaciones de Israel y Líbano, en un intento de consolidar la tregua en una región marcada por la tensión militar constante.