La Federación Española de Familias de Cáncer Infantil (FEFCI) ha presentado el Libro Blanco para una Comunicación Responsable sobre el Cáncer Infantil y Adolescente, una iniciativa que busca promover una comunicación más humana, rigurosa y respetuosa. Su presidenta, Verónica Ortiz, resume el objetivo con una idea: “Comunicar también es cuidar”.

Ortiz ha aclarado que el documento no pretende establecer qué palabras son correctas o incorrectas ni “imponer un lenguaje”, sino recordar que la manera de comunicar también supone una forma de acompañar. “Las palabras importan”, ha señalado, especialmente cuando se trata de niños y adolescentes que afrontan un cáncer y de sus familias.
El libro cuestiona el uso habitual de metáforas bélicas y determinados estereotipos, como llamar a los menores “guerreros” o “campeones”, o referirse al cáncer como un “bichito” o un “monstruo”. Según la FEFCI, presentar la enfermedad como una batalla puede asociar de manera involuntaria la supervivencia con la victoria y el fallecimiento con una derrota.
La organización advierte de que este tipo de expresiones pueden resultar especialmente dolorosas para algunas familias, sobre todo para aquellas que han perdido a un hijo. “Cuidar también es escuchar, respetar los silencios y dejar espacio a todas esas emociones”, ha defendido Ortiz, reivindicando una comunicación que permita expresar tanto el miedo como la tristeza.
Entre sus recomendaciones, el Libro Blanco propone adaptar la información a la edad y madurez del menor, nombrar el cáncer por su nombre, evitar eufemismos y no reducir a la persona a su enfermedad. También reclama visibilizar la supervivencia, las secuelas, los cuidados paliativos, el diagnóstico precoz y el duelo, además de combatir la compasión y la lástima mediante un relato basado en la evidencia y la empatía.
La guía incorpora testimonios de familias y personas que tuvieron cáncer durante la infancia o adolescencia, junto con aportaciones de profesionales de la comunicación y la psicología y una revisión de literatura científica. Entre sus alternativas recomienda hablar de “menor de edad con cáncer” en lugar de “menor oncológico” y de “tratamiento” o “proceso” frente a términos como “lucha”, “batalla” o “guerrero”, con el objetivo de poner a la persona y sus emociones en el centro.