La Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) ha hecho un llamamiento urgente para desmitificar el uso del cannabis como una sustancia puramente terapéutica. El doctor Rafael Maldonado advierte que, si bien ciertos derivados tienen aplicaciones médicas controladas, el consumo recreativo es altamente peligroso. El problema principal radica en el aumento de las concentraciones de THC, el componente psicoactivo responsable de inducir patologías mentales graves en los consumidores.
La evidencia científica vincula directamente el consumo de esta sustancia con un incremento del 40% en el riesgo de psicosis, cifra que se duplica en casos de consumo problemático. Este fenómeno se enmarca en la denominada «patología dual», donde coinciden un trastorno por uso de sustancias y una enfermedad mental. Los datos son alarmantes: se estima que el 35% de los primeros episodios psicóticos en Occidente ocurren en personas con un trastorno previo por uso de cannabis.
El impacto de la comercialización legal en regiones como Ontario, Canadá, refuerza estas preocupaciones. Tras la regulación, los casos de psicosis por marihuana aumentaron un 30% a nivel general, pero el impacto fue mucho más severo en la población joven (de 18 a 24 años), donde el incremento alcanzó el 60%. Estos datos sugieren que la percepción de baja peligrosidad tras la legalización fomenta un consumo con consecuencias clínicas inmediatas.
Otro cambio significativo se observa en la brecha de género. Tradicionalmente, los hombres consumían más, pero tras las nuevas regulaciones, el consumo femenino ha aumentado drásticamente. Resulta especialmente preocupante el incremento de casos en mujeres embarazadas, quienes podrían recurrir al cannabis bajo la falsa creencia de sus beneficios terapéuticos, ignorando los efectos nocivos que esto conlleva tanto para ellas como para el feto.
Finalmente, los expertos señalan que la regulación también trae consigo problemas de seguridad pública, como el aumento de la siniestralidad vial. Estudios en Uruguay y Estados Unidos muestran una correlación entre el cambio de leyes y el aumento de accidentes de tráfico relacionados con el cannabis. Por ello, se insta a las autoridades a realizar campañas de concienciación similares a las del alcohol antes de proceder con cambios en la normativa.