España está reforzando su presencia militar en los territorios situados en el norte de África, con especial atención a Ceuta, Melilla y las plazas de soberanía próximas a la costa marroquí. El despliegue se produce en un momento especialmente sensible, marcado por la reciente crisis migratoria de Ceuta y por nuevas alertas sobre posibles intentos de entrada irregular.
El dispositivo no se limita a las dos ciudades autónomas. Las Fuerzas Armadas mantienen destacamentos permanentes en varios enclaves: alrededor de 40 militares están destinados en la isla Isabel II, en las Chafarinas; otros 38 permanecen en el Peñón de Alhucemas y 25 en el Peñón de Vélez de la Gomera.
Defensa también trabaja en mejorar las instalaciones de estas posiciones. Entre las actuaciones previstas figura la incorporación de nueve grupos electrógenos de alta capacidad, que se repartirán entre Chafarinas, Alhucemas y Vélez de la Gomera para reforzar su autonomía energética.
A este despliegue militar se suma una mayor vigilancia de la Guardia Civil en la frontera de Ceuta y en las aguas próximas a los islotes. Marruecos, por su parte, también ha incrementado la presencia de sus fuerzas de seguridad cerca de la frontera ante los llamamientos detectados en redes sociales.