El precio del Brent crude, referencia en Europa, se ha disparado más de un 15% en las primeras horas de la jornada y ha superado los 107 dólares por barril, llegando incluso a rozar los 115 dólares en algunos momentos. La subida llega en medio de la creciente tensión en Oriente Próximo y las dificultades para el tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo.
Al mismo tiempo, el precio del gas en el mercado europeo de futuros —con referencia en Países Bajos— registraba un aumento cercano al 20%, hasta situarse en torno a los 65,7 euros por megavatio hora, después de haber llegado a subir cerca de un 30% en la apertura.
El repunte del crudo se produce tras una semana marcada por la escalada militar en la región, en la que Estados Unidos e Israel han intensificado sus acciones contra Irán. A esto se suma el anuncio de Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak de reducir su producción de crudo.
El barril de West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, también se ha encarecido con fuerza y rozaba los 103 dólares tras subir cerca de un 13%.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha defendido que la subida del petróleo es un coste temporal ligado a la seguridad internacional. Según afirmó, los precios podrían caer rápidamente si se logra neutralizar lo que Washington e Israel consideran la amenaza nuclear iraní.
El Estrecho de Ormuz es el principal corredor marítimo para el transporte de petróleo y gas a nivel global. Aproximadamente uno de cada cinco barriles de petróleo que se consume en el mundo pasa por esta estrecha vía situada entre Irán y Omán, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo.
En 2024 circularon por esta ruta cerca de 20 millones de barriles diarios, lo que representa alrededor del 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos. Además, cerca de una quinta parte del comercio global de gas natural licuado también transita por esta zona, especialmente desde Qatar.
Cualquier interrupción en esta ruta tiene efectos inmediatos en los mercados energéticos y en la economía mundial, ya que muchos de los grandes productores del Golfo dependen casi exclusivamente de este paso para exportar su energía.
El nerviosismo energético ya se refleja en los mercados financieros. Las bolsas europeas anticipan fuertes caídas en la apertura de la semana, con descensos cercanos al 3%.
En España, el Ibex 35 cerró la semana pasada en 17.074 puntos tras una semana de elevada volatilidad marcada por el conflicto en Oriente Próximo, acumulando una caída superior al 7%, su peor balance semanal en cuatro años.
Ante el aumento del riesgo en la región, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional ha anunciado un plan de 20.000 millones de dólares para asegurar los cargamentos marítimos que atraviesan Oriente Próximo.
El programa cubrirá inicialmente los seguros de los buques y de sus cargamentos —incluidos petróleo, gas natural licuado o combustible— con el objetivo de garantizar que el flujo energético continúe pese a la tensión en la región.