En un contexto de subida generalizada de precios, el sector del transporte ha querido salir al paso de las críticas que lo señalan como uno de los responsables del encarecimiento en los supermercados. Desde la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (Astic) insisten en que el impacto del transporte en el precio final de los productos es mínimo.
La organización reconoce que en las últimas semanas se ha producido un incremento en las tarifas del transporte, motivado principalmente por el encarecimiento del combustible. Este aumento, que ronda el 20%, responde a una realidad económica: el carburante representa cerca del 40% de los costes operativos de las empresas de transporte.
Sin embargo, Astic subraya que este incremento apenas se traduce en una subida significativa para el consumidor. Según sus cálculos, la repercusión en el precio final de los productos es inferior a un céntimo por kilo. Es decir, aunque el transporte se haya encarecido, su peso en el coste total de los alimentos es muy reducido.
Este argumento busca desmontar la idea de que el transporte es uno de los principales motores de la inflación en la cesta de la compra. Desde el sector defienden que existen otros factores más determinantes, como los costes de producción, la energía o la cadena de distribución, que tienen un impacto mucho mayor en el precio final.
El transporte por carretera atraviesa un momento complejo, marcado por la volatilidad de los precios del combustible, en parte vinculada a la situación internacional. Esta circunstancia ha obligado a muchas empresas a ajustar sus tarifas para poder mantener su actividad, en un equilibrio constante entre la rentabilidad y la competitividad.
A pesar de esta presión, el sector insiste en que ha tratado de contener el impacto en la cadena de suministro. De hecho, herramientas como la calculadora de costes desarrollada por la propia asociación permiten a las empresas adaptar sus tarifas de forma más precisa y transparente, en función de la evolución del precio del carburante.
Los transportistas también recuerdan que su papel es esencial en el funcionamiento de la economía. Sin su labor, el abastecimiento de supermercados y comercios sería imposible. Por ello, consideran importante que se entienda la complejidad de su actividad y el limitado margen que tienen para influir en los precios finales.
En este sentido, el debate sobre el encarecimiento de los productos pone de manifiesto la necesidad de analizar toda la cadena de valor. Señalar a un único eslabón puede simplificar el problema, pero no ofrece una visión completa de la situación.