El Papa León XIV aprovechó su primer discurso en España para lanzar un llamamiento a la reconciliación y al diálogo en un contexto marcado por la polarización social y política. Ante las principales autoridades del Estado, el Pontífice invitó a “abandonar las narrativas divisivas y polarizantes” y a sustituirlas por una mirada más abierta y compleja de la realidad.
“Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad”, afirmó el Pontífice.
Durante su intervención, León XIV alertó además de que “la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer” y lamentó que la dignidad humana siga siendo vulnerada. Frente a ello, defendió la necesidad de fortalecer la cultura, la educación, la interioridad y el pensamiento crítico.
«La tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer».
León XIV
El Papa situó a España como un ejemplo histórico de encuentro entre culturas y religiones, recordando la convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos en ciudades como Córdoba y Toledo. A su juicio, la historia demuestra que “no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”.
También reclamó un mayor esfuerzo inversor en la escuela, la universidad, la investigación y la sociedad civil, al tiempo que advirtió de los riesgos de las nuevas tecnologías cuando contribuyen a exacerbar prejuicios o debilitar el pensamiento crítico.
En uno de los pasajes con mayor carga política, León XIV animó a España a “armonizar las demandas de autonomía y de unidad” y a seguir impulsando el proyecto europeo desde el diálogo y la amistad social.
El Pontífice concluyó su discurso en el Palacio Real agradeciendo el compromiso español con el derecho internacional, el multilateralismo y la paz, antes de bendecir al país en el cierre de su intervención.