El exgerente del PSOE, Mariano Moreno, ha defendido ante el Tribunal Supremo la transparencia en la gestión económica del partido, negando de forma tajante el uso de billetes de alta denominación para devolver gastos a José Luis Ábalos y a su exasesor Koldo García. Su declaración, en calidad de testigo, se enmarca dentro del juicio que investiga posibles irregularidades relacionadas con el conocido como ‘caso Koldo’.
Moreno fue claro en su intervención: aseguró que “nunca” se utilizaron billetes de 500, 200 o 100 euros en los pagos realizados por el partido. Según explicó, el funcionamiento de la tesorería seguía un protocolo definido y centralizado, basado en una única cuenta de funcionamiento desde la que se gestionaban los ingresos y los gastos.
El proceso, tal y como lo describió, implicaba solicitar efectivo a la entidad bancaria cuando era necesario, que posteriormente era entregado a través de una empresa de seguridad privada. Sin embargo, subrayó que las cantidades solicitadas nunca incluían billetes de gran valor, lo que, a su juicio, desmonta cualquier sospecha en ese sentido.
Además, quiso destacar que el uso del efectivo era minoritario. Según sus datos, el 99,4% de los gastos se realizaban mediante transferencia bancaria, mientras que el resto correspondía a pagos en metálico, siempre bajo control y con la documentación correspondiente.
Más allá del tipo de billetes utilizados, el exgerente puso el foco en los mecanismos de control del gasto dentro del partido. Según explicó, todas las liquidaciones —incluidas las de José Luis Ábalos— estaban debidamente justificadas mediante facturas y recibos, lo que garantizaba la trazabilidad de cada operación.
Moreno insistió en que este sistema se aplicaba de forma generalizada a todos los miembros del partido, sin excepciones. En ese sentido, confirmó que Ábalos, como otros responsables orgánicos, tenía la capacidad de autorizar sus propios gastos y los de su equipo, dentro de los procedimientos establecidos.
Durante su declaración, también se abordaron casos concretos que podrían haber generado dudas. Uno de ellos fue una comida con un importe superior a 700 euros, que llamó la atención del propio gerente en su momento. Tras consultar el motivo, se le explicó que se trataba de un encuentro de trabajo con varios integrantes del equipo durante una precampaña electoral, lo que consideró razonable.
El testimonio de Moreno aporta así una visión interna del funcionamiento económico del partido, en la que insiste en la existencia de controles y procedimientos claros. Su declaración busca reforzar la idea de que no hubo irregularidades en la gestión de los gastos, al menos en lo que respecta al uso de efectivo y a la documentación asociada.