El brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo continúa agravándose. El Ministerio de Sanidad del país ha informado de que el número de fallecidos asciende ya a 492, mientras que los casos confirmados alcanzan los 1.520, según el último balance oficial correspondiente al 3 de julio.
Las nuevas cifras reflejan un aumento de 19 muertes y 26 contagios confirmados respecto al informe anterior. Además, 239 personas han logrado recuperarse de la enfermedad, aunque la tasa de mortalidad del brote se sitúa actualmente en el 32,2%.
Las autoridades sanitarias mantienen un estrecho seguimiento sobre cerca de 10.000 personas que han estado en contacto con casos positivos. De ellas, unas 500 ya han completado el periodo de vigilancia de 21 días establecido para descartar la infección.
La enfermedad está provocando un fuerte impacto en las provincias de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur, en el este y noreste del país, donde las labores de control se ven dificultadas por la inestabilidad derivada del conflicto armado que afecta desde hace años a esta región.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de que este brote presenta una dificultad añadida, ya que está causado por la cepa Bundibugyo, para la que actualmente no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados. El organismo también alerta de que los continuos desplazamientos de población provocados por los enfrentamientos entre el Ejército y distintos grupos armados incrementan el riesgo de propagación del virus y complican las tareas de contención.