La llamada Operación Resolución Absoluta, ejecutada por Estados Unidos para secuestrar al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, dejó un saldo de decenas de muertos, entre ellos militares cubanos, venezolanos y civiles. Según autoridades cubanas y venezolanas, murieron al menos 32 militares de Cuba y 24 de Venezuela, además de dos mujeres civiles que no fueron mencionadas en los balances oficiales estadounidenses.
Medios internacionales como The Washington Post y The New York Times elevaron la cifra total de víctimas mortales a entre 75 y 80 personas, lo que deja un vacío de cerca de una veintena de fallecidos aún sin identificar. Esta diferencia entre cifras oficiales y estimaciones periodísticas ha alimentado la polémica y las denuncias de falta de transparencia.
Entre las víctimas civiles se encuentra la comerciante colombiana Yohana Rodríguez, de 45 años, quien murió durante el ataque mientras estaba con su hija, Ana Corina Morales. La joven, herida de bala en una pierna, logró enviar un mensaje desesperado a una familiar: “Nos están atacando, ya mi mamá está muerta, prima. No sé qué está pasando”.
El caso provocó una reacción del presidente colombiano, Gustavo Petro, quien lamentó públicamente el asesinato de Rodríguez, recordándola como una mujer trabajadora y vendedora ambulante en Caracas. Petro destacó su origen cartagenero y su identidad afrodescendiente, enmarcando su muerte como parte de una historia de violencia contra los pueblos vulnerables.
Otra víctima civil fue Rosa Elena González, una abogada de 78 años que murió tras el derrumbe de la pared de su dormitorio en La Guaira, causado por una explosión. Su sobrino, William González, relató que el impacto le impidió respirar: “No aguantó el dolor”. Ocho apartamentos del edificio quedaron inhabitables, dejando a varias familias sin hogar.
El gobierno venezolano decretó siete días de duelo nacional y calificó a González como una de las “mártires civiles” del ataque. Mientras tanto, desde el lado estadounidense se informó de que no hubo muertos, solo siete militares heridos, dos de ellos aún en recuperación, según fuentes del Pentágono citadas por NBC.