Un equipo de científicos de la Universidad de Kumamoto, en Japón, ha dado un paso muy importante en la lucha contra el cáncer de mama al desarrollar una técnica pionera basada en un análisis de sangre. Este método busca ayudar a detectar la recurrencia de esta enfermedad analizando la forma en que se empaqueta el material genético dentro de las células, dejando atrás la exclusividad de buscar solo mutaciones genéticas tradicionales.
Para llevar a cabo este avance, publicado en la revista científica Cancer Research Communications, el estudio examinó 150 muestras de sangre. De estas, 105 correspondían a casos de cáncer de mama primario y 45 a situaciones de enfermedad recurrente o metastásica, evaluando los pequeños fragmentos de ADN que circulan libremente por el torrente sanguíneo.
En lugar de centrarse únicamente en los cambios de la secuencia, los expertos investigaron los nucleosomas, que son las estructuras donde el ADN se enrolla alrededor de unas proteínas llamadas histonas. Esta disposición refleja cómo se regulan los genes, permitiendo que el ADN extraído de una simple muestra de sangre revele pistas profundas sobre los cambios ocultos en el interior de las células tumorales.
Al analizar zonas específicas vinculadas a la resistencia a la terapia hormonal, el equipo observó que el cáncer de mama recurrente se relaciona con más variantes genéticas y fragmentos de ADN más cortos. Destacaron especialmente dos regiones genómicas, llamadas RERE y SYNPO2, cuya puntuación permitió diferenciar con gran precisión los tumores primarios de los recurrentes mediante algoritmos de aprendizaje automático.
A pesar de que estos hallazgos sugieren que el ADN en sangre puede mostrar alteraciones en la estructura de la cromatina y la regulación genética, los autores recuerdan que se trata de un estudio preliminar con limitaciones. Por este motivo, insisten en que será necesario realizar investigaciones más amplias y prospectivas con pacientes para confirmar su eficacia antes de dar el salto definitivo a los hospitales.