Corazón sin trampa

24 de mayo de 2025
1 minuto de lectura

Pobre sociedad que acoge en sus entrañas a los que ni siquiera pidieron perdón por tanto daño

Cuando la mirada es una luz de aguja penetrante. Cuando no podemos escondernos detrás de unos ojos que enjuician en silencio crímenes, maleficios o desventuras, lo primero que se les ocurre a los así mirados es acabar con la presencia molesta de quien les interpela. Sin saber que hay ojos que pueden mirar detrás de los vientos o debajo de los mares, como ocurre con Aquel que cambia las montañas de sitio con sólo desearlo.

El Sagrado Corazón de Jesús sobre el Monte Urgull de San Sebastián no recuerda a los de Bildu sus atrocidades ni su desajuste interior, tan proclamado, es su conciencia la que mira a la piedra y se desmorona. Tienen en Él el espejo delante y no quieren ver sus deformidades incontables ni sus corazones manchados. Pobre sociedad que acoge en sus entrañas a los que ni siquiera pidieron perdón por tanto daño.

El Corazón de Dios bendice a los pueblos desde el Corcovado, el Cerro de los Ángeles, el monte Urgull o sobre el reflejo del agua en el fraterno mar de Lisboa… Si los de Bildu no lo quieren, en Veraluz buscaremos un monte donde sostenerlo.

Pedro Villarejo

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