Corazón sin trampa

4 de diciembre de 2024
1 minuto de lectura

Inevitablemente somos hijos de nuestra historia. Convergen en las propias determinaciones la familia, que nos brindó una educación orientada, la cultura de lo que decidimos estudiar, la calle y los amigos, los libros escogidos y el desarrollo de la elección espiritual… todo eso nos lleva a un discernimiento que tiene su sello personal con barnices subjetivos. ¡Cuidado se ha de tener de que el corazón no escape, como un pájaro, a la comodidad de los nidos, desalojando de otros, los huevos de la verdad!

Aunque no lleguemos a ser químicamente puros, hemos de tratar que nuestros condicionamientos nunca dañen lo moral e intelectualmente reconocido como verdadero.

Colocar las entrañas por encima de las ideas, obliga a aplaudir lo indecoroso y a fatigarse en defender las injusticias. Vengan de donde vinieren. Se nota demasiado cuando la conducta no es el fruto de la libertad, sino del hambre, de la obcecación o de la conveniencia.

Nunca quiere de corazón, el corazón que se engaña.

pedrouve

1 Comment Responder

  1. De verdad muy lejana coloca el listón Pedrouve en la reflexión de hoy. Es difícil que no nos condicionen en las decisiones motivos que no aprobariamos en otras situaciones. Para ello utilizamos el propio autoengaño y nos creemos que a pesar de todo aún somos auténticos.

Responder

Your email address will not be published.

No olvides...

Casas prestadas

Escribe Vicente Núñez, gran poeta cordobés casi olvidado, que las casas no son de nadie, salvo del tiempo…

Combatir la desmemoria: la soledad y el dolor de enfrentarse al vacío del olvido

Se dice que solo el afecto, el cariño, la cercanía inmediata, suavizan el rigor mortuorio de la desmemoria física de…
Enojo e ira

La delgada línea entre el enojo y la ira. «Estar enojado no es ser mala persona; lo que hacemos cuando lo estamos, sí describe nuestra idiosincrasia»

«La ira ya no busca solamente expresar lo que sentimos. Busca imponerse», advierte el profesor y humanista Rubén Martínez, autor…

Más memoria y menos hipocresía: cuando los asesinatos de unos eran el silencio de todos

Nos convertimos en hipócritas cuando pasamos de ser una sociedad a ser una horda…