Corazón sin trampa

4 de diciembre de 2024
1 minuto de lectura

Inevitablemente somos hijos de nuestra historia. Convergen en las propias determinaciones la familia, que nos brindó una educación orientada, la cultura de lo que decidimos estudiar, la calle y los amigos, los libros escogidos y el desarrollo de la elección espiritual… todo eso nos lleva a un discernimiento que tiene su sello personal con barnices subjetivos. ¡Cuidado se ha de tener de que el corazón no escape, como un pájaro, a la comodidad de los nidos, desalojando de otros, los huevos de la verdad!

Aunque no lleguemos a ser químicamente puros, hemos de tratar que nuestros condicionamientos nunca dañen lo moral e intelectualmente reconocido como verdadero.

Colocar las entrañas por encima de las ideas, obliga a aplaudir lo indecoroso y a fatigarse en defender las injusticias. Vengan de donde vinieren. Se nota demasiado cuando la conducta no es el fruto de la libertad, sino del hambre, de la obcecación o de la conveniencia.

Nunca quiere de corazón, el corazón que se engaña.

pedrouve

1 Comment Responder

  1. De verdad muy lejana coloca el listón Pedrouve en la reflexión de hoy. Es difícil que no nos condicionen en las decisiones motivos que no aprobariamos en otras situaciones. Para ello utilizamos el propio autoengaño y nos creemos que a pesar de todo aún somos auténticos.

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