Un equipo de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) e IMDEA Nutrición ha confirmado que la calidad de la alimentación influye directamente en cómo envejecemos. Cuanto mejor es la dieta, menor es el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, acumular varias patologías o morir, según sus conclusiones.
El estudio, publicado en la revista BMC Medicine, analizó a 84.293 participantes de la cohorte británica UK Biobank durante más de 11 años. A diferencia de otros trabajos, que suelen estudiar la dieta frente a un único resultado de salud, esta investigación empleó un modelo de múltiples estados.
Ese enfoque permitió reconstruir el recorrido completo de cada persona: desde un estado saludable hasta la aparición de una primera enfermedad crónica, el desarrollo posterior de varias patologías a la vez —lo que se conoce como multimorbilidad— y, finalmente, la muerte.
Los investigadores comprobaron que una alimentación de mayor calidad se asociaba de forma constante con un menor riesgo de avanzar hacia cada una de esas etapas.
Para valorar qué tan saludable era la alimentación de cada participante, el equipo recurrió a cuatro índices dietéticos reconocidos internacionalmente. Entre ellos, el de Dieta Mediterránea Alternativa (aMED) y el patrón DASH, ideado originalmente para controlar la hipertensión.
También emplearon el Índice Alternativo de Alimentación Saludable (AHEI-2010) y el Índice de Dieta Saludable Basada en Plantas (hPDI). Durante el periodo analizado, 22.723 participantes desarrollaron al menos una enfermedad crónica y 4.368 llegaron a acumular varias. Se registraron, además, 2.886 fallecimientos.
Quienes seguían más de cerca los patrones aMED, DASH y AHEI-2010 presentaron entre un 6% y un 8% menos de riesgo de desarrollar una primera enfermedad crónica frente a quienes los seguían menos. El patrón mediterráneo alternativo destacó especialmente: sus seguidores más estrictos tuvieron un 28% menos de riesgo de morir sin haber desarrollado ninguna de las enfermedades analizadas.
La protección no desaparecía tras un primer diagnóstico. Entre quienes ya habían enfermado, una dieta de mayor calidad —sobre todo los patrones aMED y DASH— se relacionó con menos riesgo de sumar nuevas patologías.
Entre los participantes que ya presentaban varias enfermedades a la vez, seguir de cerca los patrones aMED, DASH y AHEI-2010 redujo el riesgo de morir entre un 20% y un 29%.
El análisis por edades reveló matices. En los mayores de 60 años, el efecto protector de una buena dieta resultó más evidente al pasar de un estado saludable a una primera enfermedad crónica.
En los adultos más jóvenes, en cambio, el beneficio se notó más entre quienes ya acumulaban varias patologías. El estudio no halló diferencias relevantes entre hombres y mujeres.
La primera autora del estudio y predoctoral de la UAM, Aitana Vázquez Fernández, subrayó que la alimentación «no solo influye en el riesgo de desarrollar una enfermedad concreta», sino que puede condicionar todo el curso de la salud a lo largo de la vida. En el trabajo también participaron Humberto Yévenes Briones, Alberto Lana, Ana Baylin, Francisco Félix Caballero y Esther López García.