Cepillarse los dientes muy poco: ¿qué pasa cuando lo haces solo una vez al día?

27 de noviembre de 2025
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Cepillarse los dientes I Freepik

A simple vista no lo notas, pero ese desgaste silencioso puede derivar en sensibilidad, manchas y, con el tiempo, caries

Cepillarse los dientes es una rutina tan automática que muchas veces no pensamos en lo que pasa si la hacemos menos de lo necesario. Y aunque para algunas personas un solo cepillado diario parezca suficiente, la realidad es que nuestra boca no funciona así. En ella viven millones de bacterias que, al mezclarse con los restos de comida, forman una capa pegajosa conocida como placa bacteriana. Este proceso ocurre a todas horas, incluso si has pasado horas sin comer.

Cuando te cepillas solo una vez al día, esa placa permanece mucho más tiempo adherida a los dientes. Cada hora extra es una oportunidad para que las bacterias produzcan ácidos que van debilitando el esmalte. A simple vista no lo notas, pero ese desgaste silencioso puede derivar en sensibilidad, manchas y, con el tiempo, caries.

Además, el momento en que haces ese único cepillado también influye. Si lo haces por la mañana, tu boca atraviesa toda la tarde y la noche sin limpieza; si lo haces por la noche, los restos de comida del día se quedan pegados a los dientes hasta la mañana siguiente. En cualquier caso, la boca pasa demasiadas horas expuesta, y eso favorece la proliferación bacteriana.

¿Qué consecuencias tiene esto? Varias, y todas ellas progresivas: caries por la acción constante de los ácidos, inflamación de encías debido a la placa acumulada, mal aliento por la descomposición de bacterias y hasta la aparición de sarro, una placa endurecida que solo puede eliminar un profesional. Si esta situación se prolonga durante meses o años, las encías pueden enfermar y deteriorarse hasta comprometer tejidos profundos, lo que incluso puede provocar movilidad dental, según apunta el EXCELSIOR.

¿Por qué es tan importante cepillarse dos veces al día?

La recomendación de cepillarse dos veces al día no es un capricho ni una tradición heredada. Se basa en cómo funciona la microbiología de la boca y en cómo se comportan las bacterias a lo largo del día.

El cepillado nocturno es clave porque, mientras dormimos, producimos menos saliva. Y la saliva es esencial: neutraliza ácidos y ayuda a mantener bajo control a las bacterias. Con menos saliva, la boca queda más vulnerable, por lo que limpiarla antes de acostarse es una protección crucial. El cepillado de la mañana, por su parte, elimina la placa acumulada durante la noche y prepara la boca para el día.

A esto se suma un beneficio extra: cada vez que te cepillas, el flúor de la pasta fortalece el esmalte. Si solo te cepillas una vez, ese refuerzo se reduce y tus dientes quedan más desprotegidos.

Mantener una buena higiene dental no es complicado: dos cepillados al día, uso de hilo dental, pasta con flúor y revisiones periódicas. Son hábitos sencillos que pueden evitar problemas costosos, molestos y completamente evitables. Tu boca lo agradecerá hoy… y dentro de muchos años.

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