El suicidio en España sigue siendo un fenómeno predominantemente masculino y, sin embargo, las políticas de prevención continúan ignorando a este grupo, según advirtió este viernes Miguel Guerrero, coordinador autonómico del Programa de Prevención del Suicidio en Andalucía.
Durante el V Encuentro Nacional de la Asociación de Profesionales en Prevención y Posvención del Suicidio ‘Papageno’, celebrado en Madrid bajo el lema “Cuidar del vínculo, sostener la vida. Un viaje desde la prevención a la posvención”, Guerrero alertó de que, aunque el Plan Nacional de Acción para la Prevención del Suicidio incorpora perspectiva de género, “se evitan políticas públicas ligadas al varón”.
Entre los datos más preocupantes, Guerrero destacó que la tasa de suicidio masculina en España es 12,6 por cada 100.000 habitantes, más del doble que la femenina. La mortalidad masculina se mantiene alta en todas las franjas de edad, salvo en menores de 15 años. Además, explicó que “donde aumentan las desigualdades, la brecha se amplía”, lo que evidencia que factores culturales y sociales influyen en la conducta suicida.
El especialista señaló que los mandatos de género ligados a la masculinidad dificultan que los hombres muestren vulnerabilidad o pidan ayuda. Esto se traduce en una mayor ocultación de planes de suicidio, determinación en los primeros intentos y un infradiagnóstico de depresión. “Ser hombre en Occidente es una tortura; agota”, afirmó, destacando que adherirse a estereotipos de masculinidad multiplica por 2,4 el riesgo de suicidio.
Guerrero subrayó también la importancia de la educación emocional y la adopción de enfoques feministas como factores protectores frente al suicidio masculino. A su juicio, los hombres tienen menos contacto con los servicios de Salud Mental, mayor tasa de abandono cuando buscan ayuda y presentan conductas externas de riesgo como irritabilidad y consumo de alcohol.
La gerente asistencial de hospitales del Gobierno de la Comunidad de Madrid, Mercedes Navío, resaltó la necesidad de prevenir el suicidio y cuidar a quienes sufren en soledad, mientras que el presidente de ‘Papageno’, Daniel Jesús López, enfatizó la importancia de la posvención y del trabajo de duelo para evitar que un suicidio familiar o cercano desencadene un segundo caso.
Otros expertos participantes destacaron la vulnerabilidad de grupos específicos: la profesora Alicia Sales, de la Universitat de València, señaló que las personas mayores siguen invisibles, con el suicidio pasivo y la percepción social de que la tristeza es inherente al envejecimiento; y la profesora Sandra Pérez-Rodríguez destacó la universidad como espacio de prevención mediante guías y talleres dirigidos a estudiantes.
En 2024, España registró 3.953 suicidios, lo que supone una tasa de 8,1 por 100.000 habitantes, confirmando que, a pesar de los planes autonómicos y nacionales, sigue existiendo un vacío crítico en la atención a los hombres, el grupo más afectado por esta problemática.