La Junta Directiva de la Academia de Cine ha aprobado las bases para la 41ª edición de los Premios Goya, introduciendo cambios sustanciales que marcan un hito en la regulación tecnológica del certamen. La gran novedad de este año es la estricta normativa sobre el uso de la Inteligencia Artificial en las obras inscritas. La institución ha determinado que solo podrán competir aquellas películas cuya autoría creativa recaiga de forma directa en personas físicas identificables, garantizando así que la intervención humana siga siendo el eje central de la creación cinematográfica.
Bajo este nuevo marco regulatorio, el uso de herramientas de IA generativa no descalificará automáticamente a las producciones, siempre y cuando estas herramientas no sustituyan las decisiones creativas fundamentales ni generen contenido de manera autónoma. Para asegurar el cumplimiento de la norma, todas las películas inscritas estarán obligadas a presentar una declaración responsable detallando en qué fases del desarrollo se utilizó la IA y con qué finalidad. La Academia solo dará luz verde a su empleo para tareas de asistencia técnica, optimización de postproducción, automatización de procesos repetitivos o la creación de materiales de trabajo interno.
El veto es absoluto en los apartados musicales, un sector especialmente sensible al avance de esta tecnología. Las bases dictaminan que no se permitirá ningún tipo de Inteligencia Artificial para la composición de partituras o letras en los premios a Mejor Música Original y Mejor Canción Original, ni siquiera como vía de apoyo o asistencia técnica. Asimismo, para competir por el Goya a la mejor canción, se exigirá de manera obligatoria que la voz principal sea completamente real y grabada expresamente para el filme por una persona o un coro.
Más allá de la revolución tecnológica, las bases incorporan importantes modificaciones en las categorías de Mejor Actor y Actriz Revelación para acotar el concepto de «intérprete novel». A partir de esta edición, se fijan criterios basados en la trayectoria: los candidatos no podrán haber estrenado más de cuatro largometrajes en salas comerciales como actores de reparto, ni haber ejercido la profesión en el ámbito cinematográfico durante un periodo superior a los diez años. Además, en el apartado internacional, la categoría de Mejor Película Europea se vuelve más restrictiva al aceptar únicamente una producción por país.
La Academia ha optimizado la gestión de los nominados y ha fijado el calendario oficial de votaciones para los próximos meses. En las categorías que cuenten con más de cuatro personas inscritas, las productoras deberán designar un máximo de cuatro representantes de cara a las galas y comunicaciones. En cuanto a los plazos de elección, los académicos emitirán sus votos en una primera ronda que se celebrará del 30 de noviembre al 10 de diciembre de 2026, mientras que la segunda y definitiva votación tendrá lugar entre el 13 y el 22 de enero de 2027.