El exjugador de baloncesto Alfonso Reyes vuelve a escena, esta vez lejos de las canchas, con un libro que invita a bajar el ritmo y mirar la vida con algo que hoy parece escaso: sentido común. En Huevos fritos con patatas, publicado por La Esfera de los Libros, Reyes propone una reflexión honesta sobre el valor de lo sencillo en una sociedad saturada de ruido, consignas y posiciones extremas.
El título no es casual. Los huevos fritos con patatas representan, para el autor, esa simplicidad sin trampa, una combinación humilde que, bien hecha, roza la excelencia. Desde ahí construye un discurso cercano, sin pretensiones moralistas, que conecta lo cotidiano con debates mucho más amplios: cómo hablamos, cómo discrepamos, cómo educamos y cómo afrontamos los problemas colectivos sin perder el norte. Reyes no busca convencer, sino invitar a pensar, algo que hoy resulta casi revolucionario.
Lejos de modas intelectuales o discursos grandilocuentes, el libro se apoya en una idea clara: vivir con criterio propio es una forma de resistencia silenciosa. A través de recuerdos personales y anécdotas reconocibles, Reyes reflexiona sobre la familia, la amistad, la enfermedad, el deporte o la lectura, siempre desde una mirada humana y accesible. Su tono mezcla ironía, sensatez y calidez, logrando que temas complejos se sientan próximos.
El autor también se detiene en el debate público actual, señalando la falta de responsabilidad, el uso vacío del lenguaje político y el dogmatismo creciente. Sin señalar con el dedo, plantea una defensa de la honestidad intelectual y de la libertad de pensamiento, recordando que no todo necesita ser reducido a bandos enfrentados. Pensar por uno mismo, parece decirnos, sigue siendo una tarea pendiente, según Europa Press.
Con una trayectoria deportiva de 17 temporadas y una vida vinculada al baloncesto profesional, Reyes sabe bien lo que significan el esfuerzo, la disciplina y el trabajo en equipo. Hoy, como presidente de la Asociación de Baloncestistas Profesionales, traslada esos valores a otros ámbitos de la vida. Ingeniero de formación y lector apasionado, combina rigor y curiosidad con un gusto declarado por los placeres sencillos.
Huevos fritos con patatas es, en el fondo, un alegato contra la hipocresía y una llamada tranquila a reencontrarnos con lo que importa de verdad. Un libro que no grita, no impone y no promete soluciones milagro, pero que deja algo quizá más valioso: el deseo de pensar mejor y vivir con más calma.